“La textura de los sueños”, primera novela de Fasil Yitbarek

“Érase una vez, un niño que nació de una humilde pareja en una pequeña ciudad no muy colorida en el centro norte de Etiopia…” (p. 216).

El lugar es Dessie y ese hijo es Yosef, el protagonista de La textura de los sueños (The Texture of Dreams, no traducida al castellano), la primera novela del escritor etíope Fasil Yitbarek, escrita en inglés y publicada en 2005 (Chicago: Nyala).

Yosef prueba suerte después de graduarse en la Universidad de Adís Abeba y obtiene un visado que lo lleva a Nueva York, ¿por qué Nueva York?, simplemente porque allí tiene amigos que lo acogen. Después de varios intentos frustrados, Yosef consigue su primer empleo como profesor de inglés a inmigrantes, ¿un etíope profesor de inglés? -se preguntan muchos.

El libro me ha gustado porque habla de tres temas que me interesan: la enseñanza de lenguas, la multiculturalidad y Etiopía,  además, está magníficamente narrado: una prosa elegante (¡quién diría que el inglés no es su lengua materna!), ciertos toques de humor y varias historias paralelas que logran que te enganches desde la primera página.

Yosef marcha a los EEUU después de conseguir su pasaporte (casi imposible en tiempos del DERG) y visado (toda una proeza con el recién estrenado nuevo gobierno), éxito que él atribuye a su buen nivel de inglés, su amplia sonrisa y una camisa bien planchada. La emotiva despedida de su familia en el aeropuerto de Bole pone los pelos de punta a cualquiera de los que vamos y venimos tantas veces y más a aquellos que no llevan billete de vuelta. En Nueva York, le esperan Marta y Aida, que lo cobijan en su casa y sitúan en la gran ciudad. Yosef experimenta los primeros choques culturales, el más sobresaliente, la lengua: no entiende nada pese haberse licenciado en Filología inglesa y los estadounidenses no entienden su acento “africano”.

La carrera de Yosef como profesor de inglés comienza con el aburrido método Audio-Lingual, presentando las estructuras lingüísticas y el vocabulario sin contexto alguno, sirviéndose de breves preguntas que los estudiantes repiten y repiten hasta memorizar. Más tarde se formará en el método comunicativo como profesor de inglés como lengua extranjera (TESOL) en la universidad y acabará disfrutando de su trabajo y conversaciones con sus alumnos, de los que guardará, al cabo de los años, muy buenos recuerdos  (p. 170 – 3).

Yosef vive de inquilino en casa de la señora Hanson, coprotagonista de la novela, una mujer mayor y sola que tiene ciertos prejuicios culturales al conocerlo y con la que desarrollará una bonita y tierna amistad.

Hay también amor, el de Helen, una chica americana, hija de padres inmigrantes, con la que Yosef comparte su pasión por la lengua y la literatura.

El pasado de Yosef en la Etiopía rural es recurrente a lo largo del libro, bien en forma de recuerdos o de sueños (a veces, pesadillas) y es de una gran riqueza y belleza: su modesta escuela y sus compañeros en Dessie, los estudios de ge’ez, los cuentos de su abuela monja (menekusé), su amor por la música, la cultura oral alrededor de la cerveza tradicional (tella) y el café, la universidad… y, sobre todo, la nostalgia de su madre, todo un canto al vínculo materno filial tan fuerte en Etiopía.

The texture of dreams by Fasil Yitbarek

Otros libros sobre Etiopía en este blog:

Camilla Gibb, Sweetness in the belly (2005).

Dinaw Mengestu, The Beautiful Things That Heaven Bears (2007).

Maaza Mengiste, Beneath the Lion’s Gaze (2010).

Hiwot Teffera, Tower in the Sky (2012).

“Torre en el cielo” de Hiwot Teffera

Tower in the sky (2012) es el libro de memorias de Hiwot Teferra, una joven estudiante de Harar que se muda en 1972, con 18 años, a la capital de Etiopía, Adís Abeba, para estudiar Filología en el campus de Sidist Kilo de la Universidad Haile Sellasie I.

En partes del libro el lector se llega a olvidar de que se trata de una autobiografía, parece una novela en la que Hiwot es la protagonista que huye, primero del ejercito del emperador y, luego, del DERG. Hay una especie de juego de persecución, con un poco de suspense, en la que ella siempre parece salir ilesa y con suerte de todo. Podríamos decir, incluso, que el libro es la biografía de Getachew Meru, fundador del grupo Abyot (Revolución) y miembro del politburó del EPRP (Ethiopian People’s Revolutionary Party), narrada por su novia, Hiwot Teferra, autora del libro y miembro del EPRP. A él va dedicada (“A mi héroe, Getachew Meru”).

Tower in the sky es también un documental detallado de una época, la de los 70 en Etiopía. Una generación que, en los años 60, disfrutó de unos privilegios: música, libros, cine, coches, arte, lugares de diversión, etc. (p. 74 – 82) y que, en los años 70, se volvió activista para transformar la sociedad bajo el prisma del marxismo. Es un relato detallado del movimiento estudiantil etíope, de sus ideales y motivaciones, antes de la revolución de 1974 y después, cuando el DERG alcanza el poder y se produce la división de fuerzas de la izquierda.

Hiwot es una chica alegre e inocente que disfruta de la compañía de sus amigas y de la moda de entonces (minifaldas, pelo afro, etc.), con una visión bastante apolítica, aunque ha participado en algunas manifestaciones en Harar, su ciudad natal, cuando iba al instituto, pero más como una actividad para pasarlo bien que como un compromiso político. En la universidad “es captada” por una estudiante que la considera “de mente abierta” y entra a formar parte de los “círculos”. Para ella no es más que un divertimento, un honor poder relacionarse con esa gente tan “guay”, que diríamos ahora. Así conoce al que será su mentor y su héroe, Getachew Meru, un estudiante de ingeniería, mucho más sofisticado que ella, totalmente comprometido con la filosofía marxista-leninista. Getachew será quien la “adoctrine”, pero también el que la haga pensar y la convierta en una intelectual:

“¿Un círculo de estudio? ¿Qué es un círculo de estudio? ¡Por supuesto! Después de todo estábamos allí para experimentar la vida” (p.6).

“Volvimos paseando al dormitorio preguntándonos el repentino interés de Tateyu en nosotras. Su (expresión) “mente abierta” nos gustó tanto como nos sorprendió, así que ni siquiera hablamos sobre la invitación de unirnos a un ciclo de estudio” (p.7).

¡Oh, Dios mío!, ¿de qué va todo esto? No sabía que había un asunto sobre Eritrea” (p.22).

Usar estas palabras (“ser captada”, “adoctrinar”) tiene el sentido de lavado de cerebro en una joven tan inocente, pero ella se compromete voluntariamente a esta causa “divina” que llena plenamente su vida:

“Descubrí porque había estado estudiando marxismo-leninismo. De pronto el mundo me pareció diferente. Tenía un significado […]. Sentí que era una de las elegidas para compartir lo que yo vislumbraba como un mundo mágico. Me sentía orgullosa de lo que estaba creciendo en mí. Me veía planeando en el cielo como un águila y aterrizando en la cima del Everest.

Quería tocar el cielo” (p. 53-54).

“Nosotros no pensábamos que nos sobrepasaba. Habíamos elegido perecer porque creíamos en la causa, no por la gloria ni en ganar la inmortalidad. Entregamos nuestras vidas por pura dedicación a la lucha. Era sublime, incluso un acto sagrado” (p. 265).

Hiwot había sido siempre una gran lectora (p.24), pero, gracias a Getachew, se hizo una lectora crítica. Leía todo lo que caía en sus manos y, cada vez más, se familiarizaba con la literatura y el lenguaje comunista (p. 48 – 49):

“Me encantaba leer novelas, pero él encendió una nueva llama en mí, la pasión por la teoría. Sin darme cuenta y casi sin revelarlo claramente, estaba templada en la disciplina, el compromiso y el trabajo duro” (p.58).  

Hiwot entra a formar parte del movimiento Abyot, una organización de jóvenes estudiantes intelectuales clandestina en tiempos del emperador y, por la admiración profunda que siente por Getachew, acaba metida hasta el tuétano en el EPRP (*). Documenta los múltiples enemigos del EPRP y a los amigos del DERG:

“El 23 de marzo de 1977, el DERG promulgó cinco días de “búsqueda” (assessa). El DERG, MEISON, Nebelebal, Abyot Tebaki, el ejército, y grupos marxistas como Woz League (La Liga de los Trabajadores) y MALERID (el acrónimo en amariña para la Organización Revolucionaria Marxista-Leninista) se arremangaron las camisas para derrotar a su común enemigo, el EPRP. Todos los grupos marxistas alrededor del DERG, incluyendo MEISON, tenían sus propias diferencias y su forma de hacer las cosas, pero les unía su odio al EPRP” (p.224).

Getachew Meru, Girmachew Lemma, Tesfay Debessai, Berhanemeskel Redda y cientos de líderes del Partido y de las bases fueron asesinados acusados de traidores y de contrarrevolucionarios. Hiwot le pregunta a Getachew qué piensa del intento de asesinato a Mengistu y este le dice que el Partido no debería involucrarse en actos terroristas peligrosos de ese tipo. Getachew siempre se presenta como conciliador, quiere una Etiopía democrática y próspera y cree en la justicia, la igualdad y el desarrollo rural. Es escalofriante la forma en que los mismos compañeros de partido lo delatan, matan y ejecutan solo porque tiene una visión diferente y apuesta por el diálogo.

Hiwot Teferra narra el engaño por parte de los líderes de su propio partido. Relata los entresijos, peleas, la lucha por el poder, los enredos, y las discusiones entre los grupos políticos comunistas. También todas las atrocidades (tortura, abusos de poder, cobardía, hipocresía, vanidad, egoísmo y represión) por la junta militar, la clica, y entre los mismos camaradas. Hiwot pierde la ilusión por el Partido, no solo por los errores cometidos (señalados por miembros críticos como Getachew Meru y Berhanemeskel Redda), sino por el brutal asesinato de su “héroe” en manos de sus propios compañeros, algo que ella nunca podía imaginar.

“El joven que había amado, respetado y admirado había muerto” (p. 269).

Una de las cosas que más sorprenden es que Hiwot continúe dentro del partido después de la muerte de Getachew, incluso que tome parte en misiones cada vez más arriesgadas, pero entonces se agarra como un clavo ardiente a lo que hasta entonces sostenía su vida.

Finalmente, Hiwot es arrestada y pasa a prisión preventiva en las oficinas del Kebele y Kefitegna, donde vive ejecuciones masivas y torturas. Después, sintiéndose una afortunada por haber sobrevivido, va a la prisión principal de Adís Abeba (Kerchele), donde transcurren ocho largos años de su vida conviviendo con presas comunes, compañeras de partido y alguna amiga, redescubriéndose a sí misma y preguntándose si tanto sacrificio por los ideales vale la pena:

“Descubrí un mundo apasionante. Me sentía atraída por el estilo de vida bohemio de los artistas y escritores (…). Su desapego por las posesiones materiales y su vida de pobreza me atraían” (p.422).

“Después de leer La Historia del Arte y la Música, concluí que eran los individuos los que cambiaron el mundo a mejor con su genio e inspiración. (…) Me di cuenta de que fueron individuos los que cambiaron la sociedad y era capaz de quitarme de encima la creencia que me atormentaba: que el cambio viene solamente a través del esfuerzo colectivo y organizado” (p.423).

“Me percaté de la fuerte aversión que había desarrollado a la política. A veces me preguntaba si estaba en lo correcto. Estaba contenta de dirigir mi vida como yo quería, pero siempre surgían preguntas sobre si centrarme en mi desarrollo personal era aceptable, no dedicarme a los demás sino a mí misma” (p. 423).

“Cuidar de mi propia libertad e integridad era mucho más importante y primordial que tratar de construir una utopía, concluí.” (p. 423).

“En la prisión aprendí que todavía podía creer en la belleza de la vida y la bondad de la gente” (p.424).

En cuanto a su estilo literario, la autora usa frecuentemente una frase que resume el párrafo y en la que generalmente muestra sus sentimientos; utiliza las cursivas para mostrar sus pensamientos. Al principio del libro, sobre todo, explica, cosas demasiado obvias entre paréntesis y que sobran desde mi punto de vista. Cada capítulo empieza con una cita, aunque casi ninguno de sus autores es africano y todos son hombres. Hay algunas referencias a la cultura etíope, por ejemplo, describe Desi como la patria de Negus Michael y Lij Eyasu y como sede de la escuela Weizero Sihen donde se formaron líderes estudiantiles revolucionarios como Berhanemeskel Redda y Waleligne Mekonen (p.176). Menciona a personalidades como Zerai Deres (p. 176) o Abune Petros (p.182) y lugares históricos como Endayesus (p. 193) y Maichew (p.196).

Tower in the sky es un libro que narra los acontecimientos dramáticos, heroicos y trágicos de esta época traumática y brutal de la historia de Etiopia, por una víctima que sobrevivió a los crímenes del Terror Rojo gracias al apoyo de su familia y de sus compañeras y a un golpe de suerte. Es la historia de una generación que rebosa en idealismo por una causa noble, seguida de sueños rotos y desilusión.

Feliz Día del Libro

Otros libros de Etiopía en este blog:

Camilla Gibb, Sweetness in the belly (2005).

Dinaw Mengestu, The Beautiful Things That Heaven Bears (2007).

Maaza Mengiste, Beneath the Lion’s Gaze (2010).

(*) El EPRP (Ethiopian People’s Revolutionary Party) se fundó en Berlín Oriental como EPLO (Ethiopian People’s Liberation Organization) en abril de 1972 por estudiantes etíopes, como vemos en la película Teza de Haile Gerima (2008). Al principio había debates acalorados entre los miembros del EPRP y MAISON (AESM en sus siglas en inglés, All Ethiopian Socialist Movement), publicados en el diario “del gobierno”, Addis Zemen (Nueva Era) y en las revistas Goh (Amanecer), controlada por el EPRP, y Tseday, controlada por MEISON, sobre el tipo de democracia que querían. Por una parte, los que apoyaban al DERG y creían que era mejor colaborar con ellos porque la unión hace la fuerza. Por otra parte, los que creían que llegar al poder no era el fin y que había que trabajar y seguir en la lucha para conseguir la democracia. El EPRP declaró que el DERG había traicionado la revolución negando el derecho a la democracia y lo acusó de fascista. Esto lo convirtió en enemigo del DERG y de otras organizaciones políticas marxistas que lo apoyaban como MEISON.  El conflicto político se tornó cada vez más violento, especialmente en 1976 cuando el EPRP lanzó ataques contra oficiales del DERG e incluso intentó asesinar a Mengistu. En respuesta, Mengistu condenó al EPRP con una brutal campaña de “Terror Blanco” que se tornó en “Terror Rojo” y que, inicialmente, contó con la ayuda de MEISON. Los miembros del EPRP se refugiaron a finales de 1977 en Asimba, su “Sierra Maestra”. El EPRP fue apoyado por el ELF (Eritrean Liberation Front) y también mantuvo reuniones con grupos antigubernamentales como TPLF (Tigrayan People’s Liberation Front), pero después terminaron enfrentados. El EPRP atacó algunas unidades del TPLF en Agame el 23 de febrero de 1978, forzándoles a evacuar la provincia. El TPLF contraatacó al EPRP obligando a sus militantes a volver a la base en Asimba. Después de cinco días de batalla, el TPLF se hizo con su fortaleza y el EPRP, junto al ELF, tuvo que dejar su santuario. Algunos miembros del EPRP continuaron luchando contra el DERG y el TPLF en Gondar hasta que finalmente el gobierno marxista perdió la Guerra Civil en 1991.

(**) Las traducciones son mías.

Título del libro: Tower in the Sky (en inglés)

Autora: Hiwot Teffera

Año de publicación: 2012

Páginas: 437 (tapa blanda)

Editorial: Addis Ababa University Press

 

Bajo la mirada del león de Maaza Mengiste

¿Qué libro recomendar para #100lecturasafricanas? Difícil decisión.

Cuando me lo propuso Sonia acababa de leer Beneath the Lion’s Gaze (Bajo la mirada del león, no disponible en castellano) de la escritora etíope, africana, estadounidense, americana, etioamericana… Maaza Mengiste, cansada de hablar de su(s) identidad(es).

Es una novela con personajes históricos o un relato histórico con personajes de ficción (Mengistu Haile Mariam/Guddu y Haile Selassie/ His Imperial Majesty) que describe una guerra con héroes muy humanos.  Fue publicada en inglés en 2010.

El libro me enganchó desde el principio. Ocurre en Adís Abeba en 1974, a comienzos de la revolución comunista. Narra la vida del doctor Hailu y sus dos hijos, Yonas, el mayor, más moderado o pragmático, y Dawit, el menor, idealista y temperamental, el resto de su familia (Sara, la mujer de Yonas; Selam, la mujer de Hailu; Tizita, la hija de Yonas y Sara), sus empleados, vecinos y amigos (Mickey, Berhane, Lily, etc.). La historia personal se mezcla con los acontecimientos históricos que hacen avanzar el argumento de manera natural y conmovedora.

Hailu es un médico formado en el extranjero en tiempos de Haile Selassie que recibe los honores y consejos del emperador cuando regresa a trabajar en el hospital Príncipe Mekonen de la capital. Es una persona comprometida con su país, familia, profesión y comunidad. A medida que la revolución avanza, su vida se complica y se vuelve horrible. Su mujer está grave en el hospital;  su hijo Dawit se une a un movimiento de resistencia; su nieta se pone enferma y sus padres se refugian, desesperados, en la religión y la brujería; y él es encarcelado y torturado.

La novela habla de la importancia de la familia, la amistad, la comunidad, la fe y la magia en Etiopía. Retrata los horrores del Terror Rojo (arrestos, torturas, asesinatos, bombas, niños soldados, entierros de cuerpos anónimos, miseria) con personajes que anhelan la libertad de maneras diferentes.

Otras reseñas de este libro en Addis JournalThe NY Times y The Guardian.

Entrevistas a Maaza Mengiste: Daniel Musiitwa en Africa Book Club (2011), Nadifa Mohamed (2012) en WarScapes, Aaron Bady en Post45 (2014) y Z’étoile Imma en World Literature Today (2014).

Otros libros sobre Etiopía en este blog:

Camilla Gibb, Sweetness in the belly (2005).

Dinaw Mengestu, The Beautiful Things That Heaven Bears (2007).

 

Beneath the Lion's Gaze by Maaza Mengiste
Beneath the Lion’s Gaze by Maaza Mengiste

 

Don Quijote y la máquina mal fundada

Hace más de 10 años, el 23 de abril de 2005, di una conferencia en la Universidad Pedagógica de Hanoi, Vietnam, titulada “Don Quijote y la máquina mal fundada” que acabo de subir a Internet para sumarme a las celebraciones del 400 Aniversario de la muerte de Cervantes. De nuevo me encuentro escribiendo sobre El Quijote en Etiopía, esta vez un trabajo de investigación, junto a una compañera de trabajo, sobre la traducción de El Quijote al amariña que está resultando tan difícil como apasionante. No puedo adelantar nada porque nos falta un documento importante para probar el argumento de esta historia que llevamos entre manos desde hace más de un año y es digna de novela o de película.

Continuará…

También disponible en traducción al vietnamita.

 

 

“Sweetness in the belly”, novela de Camilla Gibb

Lili es la protagonista de la novela Sweetness in the belly, Mariposas en el estómago (el libro no está traducido al español), hija de unos hippies, que se queda huérfana en Marruecos y se cría con un maestro sufí en el santuario dedicado al primer almuecín del islam, el abisinio Bilal al Habash. Llega como peregrina a la ciudad amurallada de Harar, en el norte de Etiopía, en un coche que le pone el emperador Haile Selassie, amigo de su tutor Muhammed Bruce Mahmoud, un inglés converso al islam. A pesar de que lleva una vida dura y austera es muy  feliz enseñando a los niños a recitar el Corán y enamorándose de Aziz, un médico idealista de origen sudanés.

El libro tiene mucho de etnografía (la escritora estudió antropología e hizo su doctorado en Oxford tras unos años de investigación en Etiopía), es un texto que muestra la interculturalidad de manera explícita, presenta al Otro, dándole a conocer y permitiendo que el lector se familiarice con él. Un texto literario que ocupa ese tercer espacio donde, según  Ana Gonçalves Matos [1], se deconstruyen las nociones de “identidad”, “diferencia” y “cultura”. Desvela la vida íntima de las mujeres musulmanas hararíes, sus ritos y costumbres. Habla de la ablación, del mal de ojo (buda), de la cuarentena después del parto (ulma), del entierro de la placenta, de malos espíritus (p. 330), etc. Se aleja de los estereotipos orientalistas del explorador Richard Burton sobre el islam (p.170) y presenta el camino sufí como consensuado, reconciliador, un apoyo incondicional en su vida.

La narrativa alterna periodos en Etiopía durante esos años dramáticos tras el asesinato del Emperador en 1974 y los que ella pasa en su “exilio” londinense, trabajando como enfermera y tratando de ubicar y ayudar a los refugiados etíopes que llegan huyendo del Terror Rojo del dictador Mengistu, lejos de “su familia” (de sus mujeres adoptivas) y todos aquellos a quienes ama. Yusuf, el marido de su amiga y compañera de piso, Amira, describe la Etiopía de esos años como un infierno: guerra, persecución, genocidio, dictadura, tortura y hambrunas.

Es una historia de amor y de amistad, de encuentros y de pérdidas y una reflexión sobre el sentido de pertenecer a un lugar. Lili es una mujer sin hogar, sin país y sin familia. Es una farenyi o extranjera en Harar, pero más devota del islam que ninguno de sus vecinos. En Inglaterra es “una mujer blanca con una lengua semítica y un acento peculiar”  (p. 15). Aziz es un negro entre los hararíes, que solo miran hacia el Este, no a África.  Yusuf no encuentra cómo superar su trauma en una ciudad de cemento y moho. Amira lleva a sus hijos al zoo del parque Regent para mostrarles los lagartos y las jirafas, mientras que otros refugiados sueñan con montañas, hienas y ríos (p. 29) y acumulan pequeños electródomésticos que no sacan de sus cajas para poder disfrutarlos algún día en su regreso a Etiopía, “flotan en el mito del retorno” (p.30).

“Recuerdo sentirme como una galla (= oromo) cuando llegué, incivilizada en las formas del lugar; como una falasha, una exiliada, una sin tierra, pisando suelo extraño, andando de puntillas para no dejar huella” ( p. 191)

“Nómadas, solía llamarnos mi padre, aunque nuestra migración no estaba justificada por ningún cambio de estación. Yo nací en Yugoslavia, me dieron pecho en Ucrania, empecé a tomar sólidos en Córcega, me quitaron los pañales en Sicilia y empecé a caminar cuando llegamos al Algarve. Cuando me encontraba cómoda hablando francés nos fuimos a España. Cuando conseguía tener una nueva mejor amiga, el mundo estaba lleno de extraños otra vez. Hasta llegar a África la vida era una serie de conversaciones inacabadas, apegos rotos en el momento que empezaban.

Había un lema familiar: “Echas raíces en un sitio y empiezan a crecer.”

Lili le preguntaba si era tan malo echar raíces “Es que hace el paso entre lugares más doloroso. Es todo sobre el viaje. No quieres estropear el viaje echando de menos lo que dejas y preocupándote por dónde vas a ir” (p. 9-10).

Por aquí andamos, echando raíces…

 Sweetness in the Belly by Camilla Gibb, 2005. Penguin Books

 

[1] Gonçalves Matos (2012). Literary Texts and Intercultural Learning. Exploring New Directions, Intercultural Studies and Foreign Language Learning, 9. Oxford: Peter Lang. Págs. 18-20.

La primera novela de Dinaw Mengestu

El escritor Dinaw Mengestu nació en Addis Ababa en 1978 y marchó con dos años a los Estados Unidos junto a su madre y su hermana, su padre ya había emigrado durante los años del régimen del DERG. Se graduó en Literatura Inglesa en la Universidad de Georgetown y luego en Bellas Artes, especialidad Ficción (lo que los americanos llaman programa “MFA”), en la Universidad de Columbia. Ha trabajado como periodista y profesor en la universidad. Su primera novela, que lleva el título de un verso del Infierno de Dante,  The Beatiful Things that Heaven Bears (La bellas cosas del cielo, 2007) recibió numerosos premios y buenas críticas. En 2010, Dinaw  publicó su segunda novela, How to Read the Air, traducida ya al castellano (El lugar del aireLumen).

Me acabo de leer The Beautiful Things that Heaven Bears, una novela de personajes más que de argumento. Stephanos, el personaje principal y narrador, es un etíope de unos cuarenta años que huye a los Estados Unidos después que los soldados de la Revolución Roja mataran a su padre en Addis Ababa. Se establece en un barrio humilde de Washington (Logan Square) donde viven afroamericanos y allí regenta un colmado que está de capa caída. Su vida transcurre sin demasiados alicientes y le invaden los sentimientos de culpa, nostalgia y soledad. Comparte sus mejores ratos con otros dos inmigrantes, Keneth o “Ken, the Kenyan” y Joseph, “Congo Joe” a los que conoció en su primer trabajo en un hotel. Los tres son solteros, beben y se divierten con un juego un tanto macabro, adivinando y discutiendo sobre dictadores africanos (sus nombres, los años en que “gobernaron” y las atrocidades que cometieron). Están atrapados entre dos identidades, sus raíces africanas y el país donde viven, pero unos lo llevan mejor que otros.

Joe sigue de camarero pero ahora trabaja en un buen restaurante donde almuerzan los senadores y se ilusiona con la poesía inglesa que lee, recita y escribe; Ken es un hombre práctico que ha progresado modestamente y trabaja como ingeniero. Stephanos está marcado por  los acontecimientos dramáticos que lo llevaron a emigrar, los revive una y otra vez y lo dejan inmerso en una fuerte melancolía.  La única decisión toma por sí mismo desde que llega a los Estados Unidos es dejar el apartamento que compartía con su tío en un edificio donde solo residen etíopes. Su vida parece que va a dar un vuelco cuando llega al barrio una mujer blanca, culta y divorciada, Judith, acompañada de su hija de once años, Noemi, por las que siente una atracción y un cariño muy especial. Los tres conectan rápidamente y pronto surge entre ellos una sencilla y profunda relación. Stephanos y Naomi comparten horas de lectura en la tienda, con su madre tés y conversación sobre literatura y política. Su pasado en Etiopía le pesa tanto que no le deja disfrutar de la vida o tomar cualquier decisión para cambiarla, incluso en lo que a la relación sentimental con Judith se refiere.

La novela se divide en capítulos que alternan los flashbacks y el presente. No es para nada una novela sobre inmigrantes y su sueño americano con un final feliz, es, diría yo, una reflexión sobre la soledad, la desesperanza y la desilusión, la amistad, la identidad, el sentimiento de pérdida y de no pertenencia. La novela toca otros temas como el resentimiento de los negros proyectado sobre la figura de Judith, blanca y rica, cuando la situación urbanística del barrio empieza a cambiar y ellos, residentes toda su vida, se resisten a ello.

The Beautiful Things That Heaven Bears by Dinaw Mengestu. NY: Riverhead Books, 2007
The Beautiful Things That Heaven Bears by Dinaw Mengestu. NY: Riverhead Books, 2007