“Torre en el cielo” de Hiwot Teffera

Tower in the sky (2012) es el libro de memorias de Hiwot Teferra, una joven estudiante de Harar que se muda en 1972, con 18 años, a la capital de Etiopía, Adís Abeba, para estudiar Filología en el campus de Sidist Kilo de la Universidad Haile Sellasie I.

En partes del libro el lector se llega a olvidar de que se trata de una autobiografía, parece una novela en la que Hiwot es la protagonista que huye, primero del ejercito del emperador y, luego, del DERG. Hay una especie de juego de persecución, con un poco de suspense, en la que ella siempre parece salir ilesa y con suerte de todo. Podríamos decir, incluso, que el libro es la biografía de Getachew Meru, fundador del grupo Abyot (Revolución) y miembro del politburó del EPRP (Ethiopian People’s Revolutionary Party), narrada por su novia, Hiwot Teferra, autora del libro y miembro del EPRP. A él va dedicada (“A mi héroe, Getachew Meru”).

Tower in the sky es también un documental detallado de una época, la de los 70 en Etiopía. Una generación que, en los años 60, disfrutó de unos privilegios: música, libros, cine, coches, arte, lugares de diversión, etc. (p. 74 – 82) y que, en los años 70, se volvió activista para transformar la sociedad bajo el prisma del marxismo. Es un relato detallado del movimiento estudiantil etíope, de sus ideales y motivaciones, antes de la revolución de 1974 y después, cuando el DERG alcanza el poder y se produce la división de fuerzas de la izquierda.

Hiwot es una chica alegre e inocente que disfruta de la compañía de sus amigas y de la moda de entonces (minifaldas, pelo afro, etc.), con una visión bastante apolítica, aunque ha participado en algunas manifestaciones en Harar, su ciudad natal, cuando iba al instituto, pero más como una actividad para pasarlo bien que como un compromiso político. En la universidad “es captada” por una estudiante que la considera “de mente abierta” y entra a formar parte de los “círculos”. Para ella no es más que un divertimento, un honor poder relacionarse con esa gente tan “guay”, que diríamos ahora. Así conoce al que será su mentor y su héroe, Getachew Meru, un estudiante de ingeniería, mucho más sofisticado que ella, totalmente comprometido con la filosofía marxista-leninista. Getachew será quien la “adoctrine”, pero también el que la haga pensar y la convierta en una intelectual:

“¿Un círculo de estudio? ¿Qué es un círculo de estudio? ¡Por supuesto! Después de todo estábamos allí para experimentar la vida” (p.6).

“Volvimos paseando al dormitorio preguntándonos el repentino interés de Tateyu en nosotras. Su (expresión) “mente abierta” nos gustó tanto como nos sorprendió, así que ni siquiera hablamos sobre la invitación de unirnos a un ciclo de estudio” (p.7).

¡Oh, Dios mío!, ¿de qué va todo esto? No sabía que había un asunto sobre Eritrea” (p.22).

Usar estas palabras (“ser captada”, “adoctrinar”) tiene el sentido de lavado de cerebro en una joven tan inocente, pero ella se compromete voluntariamente a esta causa “divina” que llena plenamente su vida:

“Descubrí porque había estado estudiando marxismo-leninismo. De pronto el mundo me pareció diferente. Tenía un significado […]. Sentí que era una de las elegidas para compartir lo que yo vislumbraba como un mundo mágico. Me sentía orgullosa de lo que estaba creciendo en mí. Me veía planeando en el cielo como un águila y aterrizando en la cima del Everest.

Quería tocar el cielo” (p. 53-54).

“Nosotros no pensábamos que nos sobrepasaba. Habíamos elegido perecer porque creíamos en la causa, no por la gloria ni en ganar la inmortalidad. Entregamos nuestras vidas por pura dedicación a la lucha. Era sublime, incluso un acto sagrado” (p. 265).

Hiwot había sido siempre una gran lectora (p.24), pero, gracias a Getachew, se hizo una lectora crítica. Leía todo lo que caía en sus manos y, cada vez más, se familiarizaba con la literatura y el lenguaje comunista (p. 48 – 49):

“Me encantaba leer novelas, pero él encendió una nueva llama en mí, la pasión por la teoría. Sin darme cuenta y casi sin revelarlo claramente, estaba templada en la disciplina, el compromiso y el trabajo duro” (p.58).  

Hiwot entra a formar parte del movimiento Abyot, una organización de jóvenes estudiantes intelectuales clandestina en tiempos del emperador y, por la admiración profunda que siente por Getachew, acaba metida hasta el tuétano en el EPRP (*). Documenta los múltiples enemigos del EPRP y a los amigos del DERG:

“El 23 de marzo de 1977, el DERG promulgó cinco días de “búsqueda” (assessa). El DERG, MEISON, Nebelebal, Abyot Tebaki, el ejército, y grupos marxistas como Woz League (La Liga de los Trabajadores) y MALERID (el acrónimo en amariña para la Organización Revolucionaria Marxista-Leninista) se arremangaron las camisas para derrotar a su común enemigo, el EPRP. Todos los grupos marxistas alrededor del DERG, incluyendo MEISON, tenían sus propias diferencias y su forma de hacer las cosas, pero les unía su odio al EPRP” (p.224).

Getachew Meru, Girmachew Lemma, Tesfay Debessai, Berhanemeskel Redda y cientos de líderes del Partido y de las bases fueron asesinados acusados de traidores y de contrarrevolucionarios. Hiwot le pregunta a Getachew qué piensa del intento de asesinato a Mengistu y este le dice que el Partido no debería involucrarse en actos terroristas peligrosos de ese tipo. Getachew siempre se presenta como conciliador, quiere una Etiopía democrática y próspera y cree en la justicia, la igualdad y el desarrollo rural. Es escalofriante la forma en que los mismos compañeros de partido lo delatan, matan y ejecutan solo porque tiene una visión diferente y apuesta por el diálogo.

Hiwot Teferra narra el engaño por parte de los líderes de su propio partido. Relata los entresijos, peleas, la lucha por el poder, los enredos, y las discusiones entre los grupos políticos comunistas. También todas las atrocidades (tortura, abusos de poder, cobardía, hipocresía, vanidad, egoísmo y represión) por la junta militar, la clica, y entre los mismos camaradas. Hiwot pierde la ilusión por el Partido, no solo por los errores cometidos (señalados por miembros críticos como Getachew Meru y Berhanemeskel Redda), sino por el brutal asesinato de su “héroe” en manos de sus propios compañeros, algo que ella nunca podía imaginar.

“El joven que había amado, respetado y admirado había muerto” (p. 269).

Una de las cosas que más sorprenden es que Hiwot continúe dentro del partido después de la muerte de Getachew, incluso que tome parte en misiones cada vez más arriesgadas, pero entonces se agarra como un clavo ardiente a lo que hasta entonces sostenía su vida.

Finalmente, Hiwot es arrestada y pasa a prisión preventiva en las oficinas del Kebele y Kefitegna, donde vive ejecuciones masivas y torturas. Después, sintiéndose una afortunada por haber sobrevivido, va a la prisión principal de Adís Abeba (Kerchele), donde transcurren ocho largos años de su vida conviviendo con presas comunes, compañeras de partido y alguna amiga, redescubriéndose a sí misma y preguntándose si tanto sacrificio por los ideales vale la pena:

“Descubrí un mundo apasionante. Me sentía atraída por el estilo de vida bohemio de los artistas y escritores (…). Su desapego por las posesiones materiales y su vida de pobreza me atraían” (p.422).

“Después de leer La Historia del Arte y la Música, concluí que eran los individuos los que cambiaron el mundo a mejor con su genio e inspiración. (…) Me di cuenta de que fueron individuos los que cambiaron la sociedad y era capaz de quitarme de encima la creencia que me atormentaba: que el cambio viene solamente a través del esfuerzo colectivo y organizado” (p.423).

“Me percaté de la fuerte aversión que había desarrollado a la política. A veces me preguntaba si estaba en lo correcto. Estaba contenta de dirigir mi vida como yo quería, pero siempre surgían preguntas sobre si centrarme en mi desarrollo personal era aceptable, no dedicarme a los demás sino a mí misma” (p. 423).

“Cuidar de mi propia libertad e integridad era mucho más importante y primordial que tratar de construir una utopía, concluí.” (p. 423).

“En la prisión aprendí que todavía podía creer en la belleza de la vida y la bondad de la gente” (p.424).

En cuanto a su estilo literario, la autora usa frecuentemente una frase que resume el párrafo y en la que generalmente muestra sus sentimientos; utiliza las cursivas para mostrar sus pensamientos. Al principio del libro, sobre todo, explica, cosas demasiado obvias entre paréntesis y que sobran desde mi punto de vista. Cada capítulo empieza con una cita, aunque casi ninguno de sus autores es africano y todos son hombres. Hay algunas referencias a la cultura etíope, por ejemplo, describe Desi como la patria de Negus Michael y Lij Eyasu y como sede de la escuela Weizero Sihen donde se formaron líderes estudiantiles revolucionarios como Berhanemeskel Redda y Waleligne Mekonen (p.176). Menciona a personalidades como Zerai Deres (p. 176) o Abune Petros (p.182) y lugares históricos como Endayesus (p. 193) y Maichew (p.196).

Tower in the sky es un libro que narra los acontecimientos dramáticos, heroicos y trágicos de esta época traumática y brutal de la historia de Etiopia, por una víctima que sobrevivió a los crímenes del Terror Rojo gracias al apoyo de su familia y de sus compañeras y a un golpe de suerte. Es la historia de una generación que rebosa en idealismo por una causa noble, seguida de sueños rotos y desilusión.

Feliz Día del Libro

Otros libros de Etiopía en este blog:

Camilla Gibb, Sweetness in the belly (2005).

Dinaw Mengestu, The Beautiful Things That Heaven Bears (2007).

Maaza Mengiste, Beneath the Lion’s Gaze (2010).

(*) El EPRP (Ethiopian People’s Revolutionary Party) se fundó en Berlín Oriental como EPLO (Ethiopian People’s Liberation Organization) en abril de 1972 por estudiantes etíopes, como vemos en la película Teza de Haile Gerima (2008). Al principio había debates acalorados entre los miembros del EPRP y MAISON (AESM en sus siglas en inglés, All Ethiopian Socialist Movement), publicados en el diario “del gobierno”, Addis Zemen (Nueva Era) y en las revistas Goh (Amanecer), controlada por el EPRP, y Tseday, controlada por MEISON, sobre el tipo de democracia que querían. Por una parte, los que apoyaban al DERG y creían que era mejor colaborar con ellos porque la unión hace la fuerza. Por otra parte, los que creían que llegar al poder no era el fin y que había que trabajar y seguir en la lucha para conseguir la democracia. El EPRP declaró que el DERG había traicionado la revolución negando el derecho a la democracia y lo acusó de fascista. Esto lo convirtió en enemigo del DERG y de otras organizaciones políticas marxistas que lo apoyaban como MEISON.  El conflicto político se tornó cada vez más violento, especialmente en 1976 cuando el EPRP lanzó ataques contra oficiales del DERG e incluso intentó asesinar a Mengistu. En respuesta, Mengistu condenó al EPRP con una brutal campaña de “Terror Blanco” que se tornó en “Terror Rojo” y que, inicialmente, contó con la ayuda de MEISON. Los miembros del EPRP se refugiaron a finales de 1977 en Asimba, su “Sierra Maestra”. El EPRP fue apoyado por el ELF (Eritrean Liberation Front) y también mantuvo reuniones con grupos antigubernamentales como TPLF (Tigrayan People’s Liberation Front), pero después terminaron enfrentados. El EPRP atacó algunas unidades del TPLF en Agame el 23 de febrero de 1978, forzándoles a evacuar la provincia. El TPLF contraatacó al EPRP obligando a sus militantes a volver a la base en Asimba. Después de cinco días de batalla, el TPLF se hizo con su fortaleza y el EPRP, junto al ELF, tuvo que dejar su santuario. Algunos miembros del EPRP continuaron luchando contra el DERG y el TPLF en Gondar hasta que finalmente el gobierno marxista perdió la Guerra Civil en 1991.

(**) Las traducciones son mías.

Título del libro: Tower in the Sky (en inglés)

Autora: Hiwot Teffera

Año de publicación: 2012

Páginas: 437 (tapa blanda)

Editorial: Addis Ababa University Press

 

Bajo la mirada del león de Maaza Mengiste

¿Qué libro recomendar para #100lecturasafricanas? Difícil decisión.

Cuando me lo propuso Sonia acababa de leer Beneath the Lion’s Gaze (Bajo la mirada del león, no disponible en castellano) de la escritora etíope, africana, estadounidense, americana, etioamericana… Maaza Mengiste, cansada de hablar de su(s) identidad(es).

Es una novela con personajes históricos o un relato histórico con personajes de ficción (Mengistu Haile Mariam/Guddu y Haile Selassie/ His Imperial Majesty) que describe una guerra con héroes muy humanos.  Fue publicada en inglés en 2010.

El libro me enganchó desde el principio. Ocurre en Adís Abeba en 1974, a comienzos de la revolución comunista. Narra la vida del doctor Hailu y sus dos hijos, Yonas, el mayor, más moderado o pragmático, y Dawit, el menor, idealista y temperamental, el resto de su familia (Sara, la mujer de Yonas; Selam, la mujer de Hailu; Tizita, la hija de Yonas y Sara), sus empleados, vecinos y amigos (Mickey, Berhane, Lily, etc.). La historia personal se mezcla con los acontecimientos históricos que hacen avanzar el argumento de manera natural y conmovedora.

Hailu es un médico formado en el extranjero en tiempos de Haile Selassie que recibe los honores y consejos del emperador cuando regresa a trabajar en el hospital Príncipe Mekonen de la capital. Es una persona comprometida con su país, familia, profesión y comunidad. A medida que la revolución avanza, su vida se complica y se vuelve horrible. Su mujer está grave en el hospital;  su hijo Dawit se une a un movimiento de resistencia; su nieta se pone enferma y sus padres se refugian, desesperados, en la religión y la brujería; y él es encarcelado y torturado.

La novela habla de la importancia de la familia, la amistad, la comunidad, la fe y la magia en Etiopía. Retrata los horrores del Terror Rojo (arrestos, torturas, asesinatos, bombas, niños soldados, entierros de cuerpos anónimos, miseria) con personajes que anhelan la libertad de maneras diferentes.

Otras reseñas de este libro en Addis JournalThe NY Times y The Guardian.

Entrevistas a Maaza Mengiste: Daniel Musiitwa en Africa Book Club (2011), Nadifa Mohamed (2012) en WarScapes, Aaron Bady en Post45 (2014) y Z’étoile Imma en World Literature Today (2014).

Otros libros sobre Etiopía en este blog:

Camilla Gibb, Sweetness in the belly (2005).

Dinaw Mengestu, The Beautiful Things That Heaven Bears (2007).

 

Beneath the Lion's Gaze by Maaza Mengiste
Beneath the Lion’s Gaze by Maaza Mengiste

 

ELE. Actividades interculturales 1. Un cuento de Benín

Agnès Agboton es una autora beninesa que ha publicado varios libros sobre tradición oral y otros temas de cultura africana en español y en catalán. Hoy nos acercamos a esta escritora en nuestra clase de ELE con el cuento “Por qué el sol y la luna no salen juntos”, que narra el mito de la creación según la etnia gun. Elijo este cuento porque uno de nuestros estudiantes del grupo de B2, Marcellin, es beninés y también estudioso de los cuentos y tradiciones orales de su país.

Las leyendas de la creación empiezan en Benín con la pregunta “Eté Utú”, que en lengua gun significa “por qué”, de ahí el título de la colección de cuentos “Eté Utú. De por qué en África las cosas son como son” al que pertenece “Por qué el sol y la luna no salen juntos”.

Este cuento habla de los celos, la amistad y la sinceridad y explica el porqué de la enemistad de Hue, el Sol, y Sun, la Luna.

Foto: https://www.pinterest.com/pin/237494580325707547/
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El Sol y la Luna eran muy amigos y siempre disfrutaban de su compañía. La Luna le propuso al Sol que mataran a sus hijos para estar más tranquilos. El Sol no estaba muy convencido, pero quería complacer a su amiga la Luna, así que metió a todos sus hijos en un saco y los echó al mar. El día siguiente el Sol fue a ver a la Luna, que estaba muy feliz, y se dio cuenta que ella no había matado a sus hijos y que estos brillaban en el cielo más que nunca.  El Sol entendió los celos de la Luna y se arrepintió de lo que había hecho y nunca más volvió a salir con ella. Y así hasta nuestros días.

En lengua gun, las estrellas se llaman “sunvi”, que significa “hijas de la Luna”, y los peces se llaman “huevi”, que quiere decir “hijos del Sol”. Cada vez que comemos pescado, hemos de dar gracias al Sol. Marcellin nos explica que estas leyendas de la creación no suelen contarse de día. Si lo hacemos, es mejor colocar una pestaña sobre nuestra cabeza, para prevenir la pereza.

El cuento tiene algunas palabras y expresiones que los estudiantes no conocen, así que trabajamos el vocabulario: entrañable, revolotear, atrevido, aprovechar, agarrar, declinar, sombra, a hurtadillas, confines, orilla, sumido, añorar, reír en sus narices, aliento, fulgor, tez mortecina, mofarse, desolación, charca, surcar el mar, senda, muy de tarde en tarde, asomar, feroz, tender una trampa, azada.

En la siguiente clase clasificamos algunos sinónimos de amanecer (esclarecer, romper el día, alborear, clarear, aurora, madrugada, alba, albor, aurora, etc.) y atardecer (anochecer, crepúsculo, puesta de sol, ocaso, etc.) que hemos entregado a los estudiantes de manera desordenada.

amanecer- atardecer
https://tagul.com/show/prj2i2kewetv/amanecer%2F%20atardecer

La siguiente actividad consiste en escoger el cuadro del sol o la luna que más les gusta y describirlo.

Previamente hacemos una lluvia de ideas con palabras que podrían utilizar para sus descripciones pictóricas (reflejo, alumbrar, deslumbrar, sombra, luz, iluminar, pincelada, rayo, colores fuertes/ cálidos/ pastel, óleo, acuarela, etc.). Esta lista de vocabulario puede ayudarles:

Finalmente hemos escuchado la canción de Mecano “Hijo de la luna” y tras explicar algunas palabras que les resultaban difíciles (hembra, conjurar, calé, payo, menguar, armiño, lomo, etc.), han reescrito la leyenda gitana que cuenta la canción.

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Entre mis leyendas favoritas (mitos de creación) está la de Ganesh y la Luna. Cuentan en la India que Ganesh era tan goloso que se podía pasar un día entero comiendo dulces. Un día, cuando regresaba a casa con la panza llena, se le cayeron al suelo algunas golosinas. Desafortunadamente, Chandra, la Luna, había presenciado la escena y empezó a reírse de Ganesh. Su cabeza de elefante, sus pies gruesos y su movimiento lento y torpe recogiendo los dulces del suelo le parecían muy graciosos. A Ganesh le molestó que se burlara de él y le maldijo que nunca más se vería en su plenitud. Pero la Luna se arrepintió y a Ganesh le pareció que su castigo era desproporcionado. Reflexionó y le dijo que, a partir de entonces, solo un día al mes no se vería la Luna y los días consecutivos a la luna nueva, crecería de tamaño y, después de quince días, volvería a verse llena. Es por eso que ahora podemos observar cómo la luna cambia de tamaño.

Esto sucedió el día de Chaturthi, así que si miras a la luna ese día puede que surjan algunos problemas, pero no te preocupes porque podrán arreglarse si escuchas el cuento de Krishna y la joya de Syamantaka, pero eso es otra historia…

“Sweetness in the belly”, novela de Camilla Gibb

Lili es la protagonista de la novela Sweetness in the belly, Mariposas en el estómago (el libro no está traducido al español), hija de unos hippies, que se queda huérfana en Marruecos y se cría con un maestro sufí en el santuario dedicado al primer almuecín del islam, el abisinio Bilal al Habash. Llega como peregrina a la ciudad amurallada de Harar, en el norte de Etiopía, en un coche que le pone el emperador Haile Selassie, amigo de su tutor Muhammed Bruce Mahmoud, un inglés converso al islam. A pesar de que lleva una vida dura y austera es muy  feliz enseñando a los niños a recitar el Corán y enamorándose de Aziz, un médico idealista de origen sudanés.

El libro tiene mucho de etnografía (la escritora estudió antropología e hizo su doctorado en Oxford tras unos años de investigación en Etiopía), es un texto que muestra la interculturalidad de manera explícita, presenta al Otro, dándole a conocer y permitiendo que el lector se familiarice con él. Un texto literario que ocupa ese tercer espacio donde, según  Ana Gonçalves Matos [1], se deconstruyen las nociones de “identidad”, “diferencia” y “cultura”. Desvela la vida íntima de las mujeres musulmanas hararíes, sus ritos y costumbres. Habla de la ablación, del mal de ojo (buda), de la cuarentena después del parto (ulma), del entierro de la placenta, de malos espíritus (p. 330), etc. Se aleja de los estereotipos orientalistas del explorador Richard Burton sobre el islam (p.170) y presenta el camino sufí como consensuado, reconciliador, un apoyo incondicional en su vida.

La narrativa alterna periodos en Etiopía durante esos años dramáticos tras el asesinato del Emperador en 1974 y los que ella pasa en su “exilio” londinense, trabajando como enfermera y tratando de ubicar y ayudar a los refugiados etíopes que llegan huyendo del Terror Rojo del dictador Mengistu, lejos de “su familia” (de sus mujeres adoptivas) y todos aquellos a quienes ama. Yusuf, el marido de su amiga y compañera de piso, Amira, describe la Etiopía de esos años como un infierno: guerra, persecución, genocidio, dictadura, tortura y hambrunas.

Es una historia de amor y de amistad, de encuentros y de pérdidas y una reflexión sobre el sentido de pertenecer a un lugar. Lili es una mujer sin hogar, sin país y sin familia. Es una farenyi o extranjera en Harar, pero más devota del islam que ninguno de sus vecinos. En Inglaterra es “una mujer blanca con una lengua semítica y un acento peculiar”  (p. 15). Aziz es un negro entre los hararíes, que solo miran hacia el Este, no a África.  Yusuf no encuentra cómo superar su trauma en una ciudad de cemento y moho. Amira lleva a sus hijos al zoo del parque Regent para mostrarles los lagartos y las jirafas, mientras que otros refugiados sueñan con montañas, hienas y ríos (p. 29) y acumulan pequeños electródomésticos que no sacan de sus cajas para poder disfrutarlos algún día en su regreso a Etiopía, “flotan en el mito del retorno” (p.30).

“Recuerdo sentirme como una galla (= oromo) cuando llegué, incivilizada en las formas del lugar; como una falasha, una exiliada, una sin tierra, pisando suelo extraño, andando de puntillas para no dejar huella” ( p. 191)

“Nómadas, solía llamarnos mi padre, aunque nuestra migración no estaba justificada por ningún cambio de estación. Yo nací en Yugoslavia, me dieron pecho en Ucrania, empecé a tomar sólidos en Córcega, me quitaron los pañales en Sicilia y empecé a caminar cuando llegamos al Algarve. Cuando me encontraba cómoda hablando francés nos fuimos a España. Cuando conseguía tener una nueva mejor amiga, el mundo estaba lleno de extraños otra vez. Hasta llegar a África la vida era una serie de conversaciones inacabadas, apegos rotos en el momento que empezaban.

Había un lema familiar: “Echas raíces en un sitio y empiezan a crecer.”

Lili le preguntaba si era tan malo echar raíces “Es que hace el paso entre lugares más doloroso. Es todo sobre el viaje. No quieres estropear el viaje echando de menos lo que dejas y preocupándote por dónde vas a ir” (p. 9-10).

Por aquí andamos, echando raíces…

 Sweetness in the Belly by Camilla Gibb, 2005. Penguin Books

 

[1] Gonçalves Matos (2012). Literary Texts and Intercultural Learning. Exploring New Directions, Intercultural Studies and Foreign Language Learning, 9. Oxford: Peter Lang. Págs. 18-20.

Un año de mi blog eaTropía

Empecé de bloguera por una tarea de un curso de formación de profesores de ELE sobre competencia digital que hice online en el Instituto Cervantes hace unos tres años; luego me animé con otro de cocina en el que apenas publiqué seis entradas. Al llegar a Etiopía, uní los dos blogs en este, eat (khana) – tropía (katha), que he mantenido por tres disfrutadas razones: La primera y principal es porque me gusta escribir; la segunda es porque aprendo escribiendo (cuando reflexionas sobre algo, buscas datos, lees otros blogs o libros, estás aprendiendo) y la tercera, porque me da mucha satisfacción que la gente me lea. Las más de quince mil personas que han leído mis entradas a lo largo de este año y algunas, además, se han tomado la molestia de dejar algún comentario o compartir mi entrada me han hecho muy feliz.

Antes de tener el blog siempre había publicado, que no escrito, con un propósito académico: mi tesis, la memoria de licenciatura, algunos artículos y libros “de encargo”. No voy a decir que eso no da satisfacciones y sobre todo aprendizaje, la tesis lo que más, pero desde que escribo en el blog de lo que me apetece y cuando me apetece, sin ningún editor más que yo misma, para que me lean quienes quieran y sin el rigor científico que requieren los trabajos académicos, he de decir que me gusta, me gusta mucho, no sé si decir que me gusta más. Quizás el blog tiene el esfuerzo de la constancia que una misma se impone, de estar ahí. Hay quien publica entradas diarias, semanales etc., yo no me autoimpongo ninguno de estos plazos. Por lo general, un blog suele tener una temática para que la gente “del mundillo” te siga, para intercambiar opiniones, aprender unos de otros, compartir materiales, debatir, etc. El mío es una bitácora personal. Lo leen mis amigos cuando pongo la entrada en FB y gente que lo descubre a través de los buscadores. He publicado a lo largo de este año sobre los viajes y lugares que hemos visitado en y desde Etiopía, mis trabajos de clase en el curso del INTEF, mis progresos con el aprendizaje del amariña, una reseña literaria, algo de cocina etíope, etc. A lo largo del año mis tres entradas más leídas han sido:

1) Una clase ELE por Skype;

2) La gigantona de León. Tradición oral y política nicaragüense; y

3) Sopa de güisquil, cada una de un tema diferente.

¿Cómo suscribirse a un blog?

Mucha gente opta por el correo electrónico. Es una manera de asegurarse de que no te vas a perder ninguna entrada, pero quizás te resulte demasiado “invasivo” si los autores publican muy a menudo y te suscribes a muchos blogs. Otra forma es seguir al autor del blog en Twitter o en otras redes sociales. En mi opinión, lo mejor es un lector de RSS como por ejemplo Feedly, el sustituto de Reader (ambos de Google), una herramienta que te permite estar suscrita a todas las páginas que te interesan sin perderte ninguna de sus actualizaciones. En Feedly clasificas las suscripciones por areas temáticas de manera que cuando abres la carpeta te muestra un sumario o índice con los contenidos y noticias que se han publicado en esas webs.  Es como un periódico personal, a veces solo lees el titular y otras entras en la noticia, y te ayuda a curar contenidos.

Algunos de mis blogs favoritos son  África no es un país, un blog con muchas noticias del continente con un enfoque positivo (a veces ya es bastante cruda la realidad como para que además la presenten algunos medios de comunicación llena de topicazos sin fundamento); Literafrica, un “must” sobre literatura y sobre África; Mamá Etiopía, Etiopía tratada con el cariño que se merece;  Autores de Centroamérica, curado con excelente criterio por Miguel Huezo-Mixco, para estar al día de lo que pasa por el istmo; El Comidista, me encantan tanto sus recetas como su sentido del humor; Cannelle et Vanille, cuando lo leo me dan ganas de ir al campo y hacerme fotógrafa; Manjula’s Kitchen, mi abuela india virtual; Velocidad Cuchara, muchas recetas para la Thermomix (y algunas noticias sobre el perro de la autora); El Cullerot Festuc, postres y blog “con encanto”; Anatarambana (porque la literatura infantil no es solo para niños), y muchos, quizás demasiados, blogs sobre TICs (Educa con TIC, XarxaTIC, EcLEcTIC, Investigando las TIC, Blog de TIC en lenguas extranjeras, Tech ELT Blog, etc), enseñanza de español para extranjeros  (RutaELE, Pensando en ELE, Mundos periféricos, Mundo ELE, L de Lengua, JRamónELE, El blog de Daniel Varó, De estranjis, De cine, Darle a la lengua, Contomundi, Con C de Cine, Bologgeando, el blog de Aníbal de la Torre, A pie de aula, No solo de yod vive…,  Profesor de ELE en apuros,  El rincón del profesor de ELE, EducaSPAIN, Todoele 2.0 y muchos más), e-learning, tecnología y educación en general (BuzzMachine, Docente 2 punto 0, eCuaderno, Error500, Hack Education, OjúLearning, Tiscar, un blog imprescindible, e-aprendizaje,  Antigurú, el blog de Enrique Rubio, Cámara abierta 2.0. de RTVE, Caos Ordenado Relativo, Cat’s Pyjamas, Corto y Cambio, el blog de Cristóbal Cobo,  Educación como alternativa, Effective Online Teaching and Training,  El blog de Loretahur, El caparazón de Dolors Reig, el blog de Esteban Romero, el de Fernando Santamaría, Fran Herrera, ICT4D, Jordi Adell,  TotemGuard, Dosdoce, los blogs del CNIIE, el INEE, el CUED y el INTEF, El Salto del Ángel, Filosofitis, Mushware Educativo, Sandopen y muchos más). Sigo a muchos colegas, varios de ellos muy prolíficos y que además tengo “repes” en el Twitter, pero entiendo la Web como espacio comunicativo donde aprendemos y enseñamos, compartimos ideas con nuestros compañeros y estudiantes.

¡Muchas gracias a todos por leerme durante este año! 🙂

eaTropía

eaTropía, nube de palabras

Stone Town, Zanzíbar, Tanzania

Zanzíbar es uno de los lugares que más me apetecía visitar desde que llegamos a África y se lo recomiendo a todo el mundo. Aquí encuentras la típica playa de postal con aguas azul turquesas y arena blanca, pero hay mucho más. Hemos pasado unos días muy agradables en la playa de Ngunwi y otros en Stone Town, también conocida como Mji Mkongwe (“Ciudad Vieja” en swahili), que es la parte vieja de Zanzibar City, la ciudad principal de la isla de Zanzíbar, Patrimonio Nacional de la UNESCO, con más de dos mil edificios protegidos.

Puedes pasar días caminando en Stone Town y perderte entre las callejuelas estrechas, concurridas por motos y bicicletas tocando el timbre a toda hora y llenas de sorpresas, aunque seguramente no por mucho tiempo porque siempre acabas en el mar. A veces parece que estás en La Habana Vieja, en Eshawira o en Banda Aceh. En sus calles hay mezquitas y escuelas coránicas con niños y niñas recitando el Corán, gente reunida en los bancos de piedra (baraza) típicos de la arquitectura de la isla, caserones con grandes barandas (muchos convertidos en hoteles), cafeterías que huelen a especias, viviendas de estilo árabe con patios para combatir el calor húmedo tropical y de influencia india con balcones decorados, bazares, galerías de pinturas y artesanías y boutiques modernas con todo tipo de ropa y decoraciones. Muchos edificios tienen preciosas puertas de madera tallada con motivos geométricos o florales y frases del Corán.

La Casa de las Maravillas (Beit el-Ajaib, House of Wonders), llamada así porque era la única en toda la isla que tenía luz y agua, es uno de los edificios más imponentes. Fue construida en 1883 por el sultán Barghash como un palacio ceremonial, luego bombardeada por los británicos y restaurada por el sultán Hamoud a principios del siglo XX, que usó la planta de arriba como residencia. Hoy es un museo de la cultura swahili del siglo XIX, pero está cerrado al público por restauración. Nosotros nos colamos unos minutos y pudimos ver un enorme mtepe, el barco tradicional de madera, construido sin clavos, con fibras de coco y lanas. Al lado de la Casa de las Maravillas, se encuentra otro bonito edificio, Beit el-Sahel, residencia del Sultán hasta 1964, y se levanta el Antiguo Fuerte, construido en 1700 por los árabes omaníes para defenderse de los portugueses.

Los Jardines de Forodhani entre el Fuerte y el mar se llenan de puestos de comida (pinchos, jugos, brochetas de pescado y mariscos) y gente al atardecer, algunos vendedores ofrecen cestos de especias como suvenir, los hay especialmente pesados (¡hakuna matata!).

El Antiguo Dispensario es un icono de la arquitectura multicultural zanzibarí, construido a principios de siglo por un rico mercader indio y restaurado hace unos años por la Fundación Aga Khan, actualmente es el Centro Cultural de Stone Town. Recuerda a las casas de indianos construidas en la costa del Cantábrico.

La catedral anglicana fue la primera de África del este, construida sobre el antiguo mercado de esclavos. Se visitan las dos únicas celdas que se conservan bajo el hostal Santa Mónica, pegado a la catedral. Es un espacio frío y sobrecogedor donde no cuesta imaginarse a los esclavos hacinados antes de venderlos a los negreros. Cada año pasaban por aquí entre 40.000 y 50.000 personas traídas del continente. Un monumento conmemora su sufrimiento fuera de la catedral.

La Catedral de San José, católica, fue construida en 1898. Si no levantas la mirada casi no te das cuenta de su existencia, está encajonada entre calles donde abundan las galerías de arte con pinturas tinga tinga (estilo batik).

Hay muchas mezquitas en la ciudad, la más antigua es Msikiti wa Balnara, construida en 1831 y ampliada en 1841 y de nuevo en 1890. Tiene un sencillo minarete encalado de blanco con forma cónica.

El Mercado de Daranjani es el típico africano con un edificio semicerrado donde venden la carne y el pescado (sin hielo ni vitrinas asépticas) y un montón de puestos alrededor donde puedes comprar fruta, verdura, especias (para eso estás en la Isla de las Especias, que huele a vainilla, clavo, canela o cardamomo, según dicen todos los folletos turísticos), ropa y otros productos.

Al lado del Hotel Tembo, están los apartamentos donde nació Farrokh Bulsara, conocido por todos nosotros como Freddie Mercury, el cantante de Queen, el 5 de septiembre de 1946, cuando Zanzíbar era un protectorado británico. Sus padres, Bomi y Jer Bulsara, eran parsis de Gujarat, entonces parte de la provincia de Bombay en la India colonial. Su padre era un oficial del gobierno británico y fue trasladado a Zanzíbar. Cuando Mercury cumplió 7 años, sus padres lo enviaron a estudiar a un internado en Panchgani, cerca de Bombay, y allí empezó sus primeras clases de piano. Durante la Revolución de Zanzíbar, mataron a muchos árabes e indios y la familia de Mercury emigró a Inglaterra. Desde Bombay Mercury se reunió con su familia, estudió arte y diseño gráfico en una universidad londinense y entró a formar parte de varias bandas hasta que, en 1970, conoció al guitarrista Brian May y al batería Roger Taylor y juntos formaron Queen. Muchos zanzibaríes no conocen a Freddie Mercury o no están orgullosos de él, quizás porque era homosexual o se consideraba británico o era origen indio. A mí me hizo mucha ilusión dormir en su casa (ahora convertida en cómodo apartamento que pertenece al Hotel Tembo).

Un poco de historia de Zanzíbar

A pesar del modesto tamaño de la isla de Zanzíbar (87 km de largo y 37 en su parte más ancha) ha tenido una importancia considerable en la historia de África oriental. Su belleza y potencial han atraído a exploradores, comerciantes y conquistadores persas, árabes, indios y europeos desde hace unos dos mil años.

En la Antigüedad la visitaron egipcios, sumerios, fenicios, griegos y romanos, que navegaban por el Mar Rojo y bajaban a la costa africana buscando oro, ébano y otros productos animales.

Durante los siglos III y IV llegaron otros migrantes como los bantúes (Camerún actual) a la costa africana y se establecieron en ciudades como Kilwa, Lamu y Mombasa en el continente y Unguja Ukuu en la isla de Zanzíbar. Los nuevos habitantes comerciaban con los árabes exportando marfil, cuerno de rinoceronte, carey y aceite de palma e importando herramientas, armas, vino y trigo. Los árabes llevaban estos mismos productos hacia la India por mar, favorecidos por los vientos monzones que soplan entre marzo y septiembre, y se traían de vuelta telas, cuentas y porcelana de la China (vía India) entre noviembre y febrero.
Los mercaderes árabes llamaron a la isla Zanzíbar, que significa “tierra de gente negra” (zinj viene del persa zang que significa “negro” y barr es “tierra” en árabe).

Entre los siglos VII y IX muchos de los comerciantes árabes se establecieron en la isla y otras ciudades de la costa keniata, alguno de ellos fue quizás Simbad, el marino de Las mil y una noches.

Los descendientes de los bantúes desarrollaron una lengua y cultura conocida como swahili. Su lengua, kiswahili, de origen bantú, tiene muchas palabras árabes (el nombre de la lengua proviene de sahil, que quiere decir “de la costa”) y también del persa, como muchos términos náuticos. Es la lengua en la que decimos “hakuna matata”. Los swahili adoptaron muchas costumbres árabes, especialmente la religión.

Los marineros de Java y Sumatra también viajaron hacia la costa este africana entre los siglo VII y XIX e introdujeron los cocos y las bananas.

A mediados del siglo XV los portugueses mandaron exploradores (Bartolome Días y Pedro da Covilha en 1487 y Vasco de Gama en 1497) a la costa africana buscando una ruta marítima hacia el este así como el reino cristiano del legendario Preste Juan de Abisinia. Desde el nacimiento del imperio otomano en 1487 todos los productos orientales, incluidas las valiosas especias, llegaban a Portugal a través de comerciantes musulmanes, potencialmente hostiles. En 1505 los portugueses tomaron Mombasa y en 1506, Pemba para asegurarse el comercio.  En 1525 controlaban toda la costa Este africana desde Lamu (Kenia) a Sofala (Mozambique)En 1560 los portugueses construyeron una iglesia y un mercado en la península oeste de Unguja (ahora Stone Town) y varios fuertes para protegerse (Chake Chake en Pemba y Fort Jesus en Mombasa). Las construcciones no sirvieron de mucho y los omaníes se hicieron con el gobierno de la isla 1698. Desde entonces formó parte del reino omaní junto a la zona de costa que va desde Mogadiscio, en Somalia, hasta Cabo Delgado, en Mozambique, y todas las islas cercanas.

Zanzíbar era cada vez más próspera gracias al lucrativo comercio de esclavos (iniciado a finales del siglo XVIII por los franceses y portugueses y continuado por los árabes) y especias y en 1840 el sultán Said de Omán trasladó su corte de Muscat a Zanzíbar. Cuando murió el sultán, el reino se dividió entre sus hijos y quedaron separadas Omán y Zanzíbar.

En 1888, la presión de los ingleses acabó con el tráfico de esclavos en la isla. En el reparto de colonias africanas del este entre alemanes y británicos, Zanzíbar quedó como un protectorado británico (1890). Los exploradores europeos como Livingstone y Stanley empezaron sus expediciones al interior de África desde Zanzíbar.

En 1963 Zanzíbar obtuvo la independencia y pasó a formar parte de la Commonwealth. En 1964 el sultán y su gobierno fueron expulsados en una revolución apoyada por Dar es Salaam. En el mismo año Zanzíbar y el nuevo país independiente Tanganyka se unieron para formar la República Unida de Tanzania.

Zanzíbar tiene un estado semi autónomo en Tanzania, tiene su propio parlamento que es elegido cada 5 años. El presidente de Zanzíbar es también vicepresidente de Tanzania.

Hoy vive del turismo (medio millón en 2013), la pesca y la agricultura (especialmente la producción de clavo y coco).

Bibliografía: Chris & Susana McIntyre. Zanzibar. Pemba. Mafia.The Bradt Travel Guide. 2006

La primera novela de Dinaw Mengestu

El escritor Dinaw Mengestu nació en Addis Ababa en 1978 y marchó con dos años a los Estados Unidos junto a su madre y su hermana, su padre ya había emigrado durante los años del régimen del DERG. Se graduó en Literatura Inglesa en la Universidad de Georgetown y luego en Bellas Artes, especialidad Ficción (lo que los americanos llaman programa “MFA”), en la Universidad de Columbia. Ha trabajado como periodista y profesor en la universidad. Su primera novela, que lleva el título de un verso del Infierno de Dante,  The Beatiful Things that Heaven Bears (La bellas cosas del cielo, 2007) recibió numerosos premios y buenas críticas. En 2010, Dinaw  publicó su segunda novela, How to Read the Air, traducida ya al castellano (El lugar del aireLumen).

Me acabo de leer The Beautiful Things that Heaven Bears, una novela de personajes más que de argumento. Stephanos, el personaje principal y narrador, es un etíope de unos cuarenta años que huye a los Estados Unidos después que los soldados de la Revolución Roja mataran a su padre en Addis Ababa. Se establece en un barrio humilde de Washington (Logan Square) donde viven afroamericanos y allí regenta un colmado que está de capa caída. Su vida transcurre sin demasiados alicientes y le invaden los sentimientos de culpa, nostalgia y soledad. Comparte sus mejores ratos con otros dos inmigrantes, Keneth o “Ken, the Kenyan” y Joseph, “Congo Joe” a los que conoció en su primer trabajo en un hotel. Los tres son solteros, beben y se divierten con un juego un tanto macabro, adivinando y discutiendo sobre dictadores africanos (sus nombres, los años en que “gobernaron” y las atrocidades que cometieron). Están atrapados entre dos identidades, sus raíces africanas y el país donde viven, pero unos lo llevan mejor que otros.

Joe sigue de camarero pero ahora trabaja en un buen restaurante donde almuerzan los senadores y se ilusiona con la poesía inglesa que lee, recita y escribe; Ken es un hombre práctico que ha progresado modestamente y trabaja como ingeniero. Stephanos está marcado por  los acontecimientos dramáticos que lo llevaron a emigrar, los revive una y otra vez y lo dejan inmerso en una fuerte melancolía.  La única decisión toma por sí mismo desde que llega a los Estados Unidos es dejar el apartamento que compartía con su tío en un edificio donde solo residen etíopes. Su vida parece que va a dar un vuelco cuando llega al barrio una mujer blanca, culta y divorciada, Judith, acompañada de su hija de once años, Noemi, por las que siente una atracción y un cariño muy especial. Los tres conectan rápidamente y pronto surge entre ellos una sencilla y profunda relación. Stephanos y Naomi comparten horas de lectura en la tienda, con su madre tés y conversación sobre literatura y política. Su pasado en Etiopía le pesa tanto que no le deja disfrutar de la vida o tomar cualquier decisión para cambiarla, incluso en lo que a la relación sentimental con Judith se refiere.

La novela se divide en capítulos que alternan los flashbacks y el presente. No es para nada una novela sobre inmigrantes y su sueño americano con un final feliz, es, diría yo, una reflexión sobre la soledad, la desesperanza y la desilusión, la amistad, la identidad, el sentimiento de pérdida y de no pertenencia. La novela toca otros temas como el resentimiento de los negros proyectado sobre la figura de Judith, blanca y rica, cuando la situación urbanística del barrio empieza a cambiar y ellos, residentes toda su vida, se resisten a ello.

The Beautiful Things That Heaven Bears by Dinaw Mengestu. NY: Riverhead Books, 2007
The Beautiful Things That Heaven Bears by Dinaw Mengestu. NY: Riverhead Books, 2007