“Torre en el cielo” de Hiwot Teffera

Tower in the sky (2012) es el libro de memorias de Hiwot Teferra, una joven estudiante de Harar que se muda en 1972, con 18 años, a la capital de Etiopía, Adís Abeba, para estudiar Filología en el campus de Sidist Kilo de la Universidad Haile Sellasie I.

En partes del libro el lector se llega a olvidar de que se trata de una autobiografía, parece una novela en la que Hiwot es la protagonista que huye, primero del ejercito del emperador y, luego, del DERG. Hay una especie de juego de persecución, con un poco de suspense, en la que ella siempre parece salir ilesa y con suerte de todo. Podríamos decir, incluso, que el libro es la biografía de Getachew Meru, fundador del grupo Abyot (Revolución) y miembro del politburó del EPRP (Ethiopian People’s Revolutionary Party), narrada por su novia, Hiwot Teferra, autora del libro y miembro del EPRP. A él va dedicada (“A mi héroe, Getachew Meru”).

Tower in the sky es también un documental detallado de una época, la de los 70 en Etiopía. Una generación que, en los años 60, disfrutó de unos privilegios: música, libros, cine, coches, arte, lugares de diversión, etc. (p. 74 – 82) y que, en los años 70, se volvió activista para transformar la sociedad bajo el prisma del marxismo. Es un relato detallado del movimiento estudiantil etíope, de sus ideales y motivaciones, antes de la revolución de 1974 y después, cuando el DERG alcanza el poder y se produce la división de fuerzas de la izquierda.

Hiwot es una chica alegre e inocente que disfruta de la compañía de sus amigas y de la moda de entonces (minifaldas, pelo afro, etc.), con una visión bastante apolítica, aunque ha participado en algunas manifestaciones en Harar, su ciudad natal, cuando iba al instituto, pero más como una actividad para pasarlo bien que como un compromiso político. En la universidad “es captada” por una estudiante que la considera “de mente abierta” y entra a formar parte de los “círculos”. Para ella no es más que un divertimento, un honor poder relacionarse con esa gente tan “guay”, que diríamos ahora. Así conoce al que será su mentor y su héroe, Getachew Meru, un estudiante de ingeniería, mucho más sofisticado que ella, totalmente comprometido con la filosofía marxista-leninista. Getachew será quien la “adoctrine”, pero también el que la haga pensar y la convierta en una intelectual:

“¿Un círculo de estudio? ¿Qué es un círculo de estudio? ¡Por supuesto! Después de todo estábamos allí para experimentar la vida” (p.6).

“Volvimos paseando al dormitorio preguntándonos el repentino interés de Tateyu en nosotras. Su (expresión) “mente abierta” nos gustó tanto como nos sorprendió, así que ni siquiera hablamos sobre la invitación de unirnos a un ciclo de estudio” (p.7).

¡Oh, Dios mío!, ¿de qué va todo esto? No sabía que había un asunto sobre Eritrea” (p.22).

Usar estas palabras (“ser captada”, “adoctrinar”) tiene el sentido de lavado de cerebro en una joven tan inocente, pero ella se compromete voluntariamente a esta causa “divina” que llena plenamente su vida:

“Descubrí porque había estado estudiando marxismo-leninismo. De pronto el mundo me pareció diferente. Tenía un significado […]. Sentí que era una de las elegidas para compartir lo que yo vislumbraba como un mundo mágico. Me sentía orgullosa de lo que estaba creciendo en mí. Me veía planeando en el cielo como un águila y aterrizando en la cima del Everest.

Quería tocar el cielo” (p. 53-54).

“Nosotros no pensábamos que nos sobrepasaba. Habíamos elegido perecer porque creíamos en la causa, no por la gloria ni en ganar la inmortalidad. Entregamos nuestras vidas por pura dedicación a la lucha. Era sublime, incluso un acto sagrado” (p. 265).

Hiwot había sido siempre una gran lectora (p.24), pero, gracias a Getachew, se hizo una lectora crítica. Leía todo lo que caía en sus manos y, cada vez más, se familiarizaba con la literatura y el lenguaje comunista (p. 48 – 49):

“Me encantaba leer novelas, pero él encendió una nueva llama en mí, la pasión por la teoría. Sin darme cuenta y casi sin revelarlo claramente, estaba templada en la disciplina, el compromiso y el trabajo duro” (p.58).  

Hiwot entra a formar parte del movimiento Abyot, una organización de jóvenes estudiantes intelectuales clandestina en tiempos del emperador y, por la admiración profunda que siente por Getachew, acaba metida hasta el tuétano en el EPRP (*). Documenta los múltiples enemigos del EPRP y a los amigos del DERG:

“El 23 de marzo de 1977, el DERG promulgó cinco días de “búsqueda” (assessa). El DERG, MEISON, Nebelebal, Abyot Tebaki, el ejército, y grupos marxistas como Woz League (La Liga de los Trabajadores) y MALERID (el acrónimo en amariña para la Organización Revolucionaria Marxista-Leninista) se arremangaron las camisas para derrotar a su común enemigo, el EPRP. Todos los grupos marxistas alrededor del DERG, incluyendo MEISON, tenían sus propias diferencias y su forma de hacer las cosas, pero les unía su odio al EPRP” (p.224).

Getachew Meru, Girmachew Lemma, Tesfay Debessai, Berhanemeskel Redda y cientos de líderes del Partido y de las bases fueron asesinados acusados de traidores y de contrarrevolucionarios. Hiwot le pregunta a Getachew qué piensa del intento de asesinato a Mengistu y este le dice que el Partido no debería involucrarse en actos terroristas peligrosos de ese tipo. Getachew siempre se presenta como conciliador, quiere una Etiopía democrática y próspera y cree en la justicia, la igualdad y el desarrollo rural. Es escalofriante la forma en que los mismos compañeros de partido lo delatan, matan y ejecutan solo porque tiene una visión diferente y apuesta por el diálogo.

Hiwot Teferra narra el engaño por parte de los líderes de su propio partido. Relata los entresijos, peleas, la lucha por el poder, los enredos, y las discusiones entre los grupos políticos comunistas. También todas las atrocidades (tortura, abusos de poder, cobardía, hipocresía, vanidad, egoísmo y represión) por la junta militar, la clica, y entre los mismos camaradas. Hiwot pierde la ilusión por el Partido, no solo por los errores cometidos (señalados por miembros críticos como Getachew Meru y Berhanemeskel Redda), sino por el brutal asesinato de su “héroe” en manos de sus propios compañeros, algo que ella nunca podía imaginar.

“El joven que había amado, respetado y admirado había muerto” (p. 269).

Una de las cosas que más sorprenden es que Hiwot continúe dentro del partido después de la muerte de Getachew, incluso que tome parte en misiones cada vez más arriesgadas, pero entonces se agarra como un clavo ardiente a lo que hasta entonces sostenía su vida.

Finalmente, Hiwot es arrestada y pasa a prisión preventiva en las oficinas del Kebele y Kefitegna, donde vive ejecuciones masivas y torturas. Después, sintiéndose una afortunada por haber sobrevivido, va a la prisión principal de Adís Abeba (Kerchele), donde transcurren ocho largos años de su vida conviviendo con presas comunes, compañeras de partido y alguna amiga, redescubriéndose a sí misma y preguntándose si tanto sacrificio por los ideales vale la pena:

“Descubrí un mundo apasionante. Me sentía atraída por el estilo de vida bohemio de los artistas y escritores (…). Su desapego por las posesiones materiales y su vida de pobreza me atraían” (p.422).

“Después de leer La Historia del Arte y la Música, concluí que eran los individuos los que cambiaron el mundo a mejor con su genio e inspiración. (…) Me di cuenta de que fueron individuos los que cambiaron la sociedad y era capaz de quitarme de encima la creencia que me atormentaba: que el cambio viene solamente a través del esfuerzo colectivo y organizado” (p.423).

“Me percaté de la fuerte aversión que había desarrollado a la política. A veces me preguntaba si estaba en lo correcto. Estaba contenta de dirigir mi vida como yo quería, pero siempre surgían preguntas sobre si centrarme en mi desarrollo personal era aceptable, no dedicarme a los demás sino a mí misma” (p. 423).

“Cuidar de mi propia libertad e integridad era mucho más importante y primordial que tratar de construir una utopía, concluí.” (p. 423).

“En la prisión aprendí que todavía podía creer en la belleza de la vida y la bondad de la gente” (p.424).

En cuanto a su estilo literario, la autora usa frecuentemente una frase que resume el párrafo y en la que generalmente muestra sus sentimientos; utiliza las cursivas para mostrar sus pensamientos. Al principio del libro, sobre todo, explica, cosas demasiado obvias entre paréntesis y que sobran desde mi punto de vista. Cada capítulo empieza con una cita, aunque casi ninguno de sus autores es africano y todos son hombres. Hay algunas referencias a la cultura etíope, por ejemplo, describe Desi como la patria de Negus Michael y Lij Eyasu y como sede de la escuela Weizero Sihen donde se formaron líderes estudiantiles revolucionarios como Berhanemeskel Redda y Waleligne Mekonen (p.176). Menciona a personalidades como Zerai Deres (p. 176) o Abune Petros (p.182) y lugares históricos como Endayesus (p. 193) y Maichew (p.196).

Tower in the sky es un libro que narra los acontecimientos dramáticos, heroicos y trágicos de esta época traumática y brutal de la historia de Etiopia, por una víctima que sobrevivió a los crímenes del Terror Rojo gracias al apoyo de su familia y de sus compañeras y a un golpe de suerte. Es la historia de una generación que rebosa en idealismo por una causa noble, seguida de sueños rotos y desilusión.

Feliz Día del Libro

Otros libros de Etiopía en este blog:

Camilla Gibb, Sweetness in the belly (2005).

Dinaw Mengestu, The Beautiful Things That Heaven Bears (2007).

Maaza Mengiste, Beneath the Lion’s Gaze (2010).

(*) El EPRP (Ethiopian People’s Revolutionary Party) se fundó en Berlín Oriental como EPLO (Ethiopian People’s Liberation Organization) en abril de 1972 por estudiantes etíopes, como vemos en la película Teza de Haile Gerima (2008). Al principio había debates acalorados entre los miembros del EPRP y MAISON (AESM en sus siglas en inglés, All Ethiopian Socialist Movement), publicados en el diario “del gobierno”, Addis Zemen (Nueva Era) y en las revistas Goh (Amanecer), controlada por el EPRP, y Tseday, controlada por MEISON, sobre el tipo de democracia que querían. Por una parte, los que apoyaban al DERG y creían que era mejor colaborar con ellos porque la unión hace la fuerza. Por otra parte, los que creían que llegar al poder no era el fin y que había que trabajar y seguir en la lucha para conseguir la democracia. El EPRP declaró que el DERG había traicionado la revolución negando el derecho a la democracia y lo acusó de fascista. Esto lo convirtió en enemigo del DERG y de otras organizaciones políticas marxistas que lo apoyaban como MEISON.  El conflicto político se tornó cada vez más violento, especialmente en 1976 cuando el EPRP lanzó ataques contra oficiales del DERG e incluso intentó asesinar a Mengistu. En respuesta, Mengistu condenó al EPRP con una brutal campaña de “Terror Blanco” que se tornó en “Terror Rojo” y que, inicialmente, contó con la ayuda de MEISON. Los miembros del EPRP se refugiaron a finales de 1977 en Asimba, su “Sierra Maestra”. El EPRP fue apoyado por el ELF (Eritrean Liberation Front) y también mantuvo reuniones con grupos antigubernamentales como TPLF (Tigrayan People’s Liberation Front), pero después terminaron enfrentados. El EPRP atacó algunas unidades del TPLF en Agame el 23 de febrero de 1978, forzándoles a evacuar la provincia. El TPLF contraatacó al EPRP obligando a sus militantes a volver a la base en Asimba. Después de cinco días de batalla, el TPLF se hizo con su fortaleza y el EPRP, junto al ELF, tuvo que dejar su santuario. Algunos miembros del EPRP continuaron luchando contra el DERG y el TPLF en Gondar hasta que finalmente el gobierno marxista perdió la Guerra Civil en 1991.

(**) Las traducciones son mías.

Título del libro: Tower in the Sky (en inglés)

Autora: Hiwot Teffera

Año de publicación: 2012

Páginas: 437 (tapa blanda)

Editorial: Addis Ababa University Press

 

“Teza” de Haile Gerima (2008)

Ayer vi Teza (Rocío, 2008) del director y guionista Haile Gerima, la primera película etíope que realmente he disfrutado.

Teza, protagonizada por el actor Aaron Arefe, cuenta en varios flashbacks la vida de un médico, el doctor Anberber, que, de joven, vive en la Alemania del Este y es simpatizante de las ideas marxistas. Regresa a Adís Abeba durante el régimen comunista de Mengistu Haile Mariam (en el poder entre 1974 y 1991) para trabajar en un laboratorio como patólogo, con las buenas intenciones de servir a su país y ayudar a su gente. Se encuentra con una Etiopía dominada por unos líderes revolucionarios que desprestigian a los intelectuales y científicos y actúan como verdaderos mafiosos. Después de presenciar el asesinato de un gran amigo, Anberber vuelve a la Europa comunista donde se enfrenta a un ataque racista. Destrozado y desilusionado, regresa a su país y busca refugio y confort en su madre anciana y en la gente de su aldea.

Es una película con un tema muy global, el de la frustración del idealismo político. En muchas cosas me ha recordado al libro de Maaza Mengiste, Beneath the Lions Gaze, ambientado en la misma época. Ambos, película y libro, muestran la violencia desmesurada del régimen del DERG contra los mismos paisanos y camaradas que cuestionan la autoridad. Teza explora también la violencia contra las mujeres en la sociedad rural que, por una parte, garantiza protección y cariño a los suyos, y por otra, castiga cruelmente a aquellos/as que rompen involuntariamente las reglas y tradiciones. Otro de los temas es el de la diáspora etíope y el racismo al que se enfrentan en Europa.

Haile Gerima nos recuerda que solo con la educación se supera la ignorancia y se evitan el racismo y los abusos de poder.

Otras críticas de la película:

Ruth McCann, Profile of Local Filmmaker Haile Gerima, Washington Post (21/09/09).

Larry Rohter, For Filmmaker, Ethiopia’s Struggle Is His Own. Haile Gerima’s Films Mirror Ethiopia’s Struggle, NY Times (29/03/10).