“La textura de los sueños”, primera novela de Fasil Yitbarek

“Érase una vez, un niño que nació de una humilde pareja en una pequeña ciudad no muy colorida en el centro norte de Etiopia…” (p. 216).

El lugar es Dessie y ese hijo es Yosef, el protagonista de La textura de los sueños (The Texture of Dreams, no traducida al castellano), la primera novela del escritor etíope Fasil Yitbarek, escrita en inglés y publicada en 2005 (Chicago: Nyala).

Yosef prueba suerte después de graduarse en la Universidad de Adís Abeba y obtiene un visado que lo lleva a Nueva York, ¿por qué Nueva York?, simplemente porque allí tiene amigos que lo acogen. Después de varios intentos frustrados, Yosef consigue su primer empleo como profesor de inglés a inmigrantes, ¿un etíope profesor de inglés? -se preguntan muchos.

El libro me ha gustado porque habla de tres temas que me interesan: la enseñanza de lenguas, la multiculturalidad y Etiopía,  además, está magníficamente narrado: una prosa elegante (¡quién diría que el inglés no es su lengua materna!), ciertos toques de humor y varias historias paralelas que logran que te enganches desde la primera página.

Yosef marcha a los EEUU después de conseguir su pasaporte (casi imposible en tiempos del DERG) y visado (toda una proeza con el recién estrenado nuevo gobierno), éxito que él atribuye a su buen nivel de inglés, su amplia sonrisa y una camisa bien planchada. La emotiva despedida de su familia en el aeropuerto de Bole pone los pelos de punta a cualquiera de los que vamos y venimos tantas veces y más a aquellos que no llevan billete de vuelta. En Nueva York, le esperan Marta y Aida, que lo cobijan en su casa y sitúan en la gran ciudad. Yosef experimenta los primeros choques culturales, el más sobresaliente, la lengua: no entiende nada pese haberse licenciado en Filología inglesa y los estadounidenses no entienden su acento “africano”.

La carrera de Yosef como profesor de inglés comienza con el aburrido método Audio-Lingual, presentando las estructuras lingüísticas y el vocabulario sin contexto alguno, sirviéndose de breves preguntas que los estudiantes repiten y repiten hasta memorizar. Más tarde se formará en el método comunicativo como profesor de inglés como lengua extranjera (TESOL) en la universidad y acabará disfrutando de su trabajo y conversaciones con sus alumnos, de los que guardará, al cabo de los años, muy buenos recuerdos  (p. 170 – 3).

Yosef vive de inquilino en casa de la señora Hanson, coprotagonista de la novela, una mujer mayor y sola que tiene ciertos prejuicios culturales al conocerlo y con la que desarrollará una bonita y tierna amistad.

Hay también amor, el de Helen, una chica americana, hija de padres inmigrantes, con la que Yosef comparte su pasión por la lengua y la literatura.

El pasado de Yosef en la Etiopía rural es recurrente a lo largo del libro, bien en forma de recuerdos o de sueños (a veces, pesadillas) y es de una gran riqueza y belleza: su modesta escuela y sus compañeros en Dessie, los estudios de ge’ez, los cuentos de su abuela monja (menekusé), su amor por la música, la cultura oral alrededor de la cerveza tradicional (tella) y el café, la universidad… y, sobre todo, la nostalgia de su madre, todo un canto al vínculo materno filial tan fuerte en Etiopía.

The texture of dreams by Fasil Yitbarek

Otros libros sobre Etiopía en este blog:

Camilla Gibb, Sweetness in the belly (2005).

Dinaw Mengestu, The Beautiful Things That Heaven Bears (2007).

Maaza Mengiste, Beneath the Lion’s Gaze (2010).

Hiwot Teffera, Tower in the Sky (2012).

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Balance del curso 2014-2015 en la UNECA

El curso termina esta semana. Es un momento de alegría porque llegan las vacaciones, pero también de cierta nostalgia por los buenos momentos que hemos dejado atrás y porque muchos alumnos/as se marchan y ya no les veremos en septiembre (¡hasta pronto Jennifer, Chris, Chiara y Sean!). También es un momento de reflexión para revisar qué hemos hecho y qué nos gustaría hacer/mejorar el próximo curso.

Como profesora de la UNECA he tenido cuatro niveles (A1, A2, B1, B2) cada trimestre y casi he duplicado el número de estudiantes, lo que me hace sentir muy satisfecha. La verdad es que es una suerte enseñar aquí, me encanta mi trabajo. Las clases multiculturales ofrecen el espacio idóneo para la conversación y el intercambio cultural, son muy enriquecedoras y no hay día que no aprenda algo de mis alumnos/as. Todos los estudiantes están muy motivados y son muy conscientes de las ventajas de estudiar lenguas; la mayoría (especialmente los traductores) conocen las estrategias para hacerlo.

La mayor parte de los estudiantes han cumplido sus objetivos y les he felicitado por ello. Al final del examen suelo preguntarles qué les ha parecido el curso y qué actividades les han parecido más divertidas, constructivas o les han ayudado a aprender. Suelen salir las que hemos hecho más hacia el final de curso (la memoria nos falla a todos) y la mayoría suele coincidir. Les han gustado mucho las actividades con WhatsApp, los cuentos que ellos narran a partir de dibujos y otros cuentos, jugar al Dobble y otros juegos, las sevillanas que improvisó mi amiga Llanos en una clase sobre la Feria de Sevilla, la actividad de los caminos, la semana que dedicamos a Ferran Adriá, su cocina y sus proyectos, la celebración del día E y todas las canciones que escuchamos con su explotación didáctica.

De todos mis estudiantes solo una va a presentarse al examen oficial de Naciones Unidas (LPE). Eso es algo que me gustaría que aumentara el próximo año. Ojalá que también la Embajada se convierta, como ha solicitado, en centro examinador de DELE y nuestros estudiantes puedan obtener también el certificado oficial.

En lo personal, este año le he dedicado poco tiempo al amariña. No es lo mismo ir a clase en grupo y en una escuela que hacerlo por tu cuenta con clases particulares. A mí me resulta menos motivante y, por unas cosas u otras, he perdido bastantes clases. A ver si el próximo curso le pongo más empeño.

En noviembre asistí en Valencia al “XV Congreso Internacional de la Sociedad Española de Didáctica de la Lengua y la Literatura” (SEDLL 2014) y presenté, junto a mi compañera Gulnara Baiguatova, un póster y una comunicación sobre el método con el que estudiamos amariña y cómo lo aplicamos a nuestras clases. En marzo salió el artículo publicado en Procedia – Social and Behavioral Sciences, “Growing Participator Approach: Our Experience as Amharic Students and Teachers of Spanish and Russian Languages”. Me gustaría publicar la versión original porque tuvimos que acortarla y dejarla en 3.000 palabras.

En mayo asistí en Adis Abeba a la “E-Learning Africa. 10th International Conference on ICT for Development, Education & Training” y, aunque no presenté ninguna ponencia porque me enteré demasiado tarde, sí participé en tres talleres sobre Edmodo, Mahara y otras plataformas que no conocía tanto.

En junio empecé a dar un curso de formación de profesores sobre e-learning (continuará en septiembre) y participé en un taller sobre Lingu@net Worldwide que organizó e impartió nuestro colega en NY, Antonio Ramos.

Mi colega Azeb Teklu y yo hemos dedicado mucho tiempo y entusiasmo a una investigación sobre la traducción de la primera parte del Quijote al amariña, que esperemos que pronto vea la luz.

He dado también mis clases de español en la German Embassy School Addis Ababa, mi primera experiencia como profesora de Bachillerato Internacional, que dejo para otra entrada en este blog.

Para el próximo curso, mis objetivos son:

  • Utilizar Edmodo como herramienta de comunicación con mis alumnos/as y para alojar los materiales de clase, puesto que uno de los problemas a los que me enfrento cada día es la irregularidad en la asistencia por constantes viajes y reuniones de los estudiantes.
  • Incrementar las actividades del Departamento de Lenguas de la ECA entre los enseñantes y aprendientes de todas las lenguas.
  • Animación a la lectura.
  • Usar el Portfolio Europeo de las Lenguas.
  • Por supuesto, formación constante a través de las redes sociales en contacto con mis colegas y si puede ser, hacer algún curso con el Instituto Cervantes o algún MOOC.

En fín, que ha sido un año escolar fructífero y me siento feliz con los resultados. Para el próximo curso a seguir aprendiendo… 🙂

Gracias a todos mis estudiantes y colegas.

Aquí algunas fotos de momentos entrañables del curso 2014-15: