“La textura de los sueños”, primera novela de Fasil Yitbarek

“Érase una vez, un niño que nació de una humilde pareja en una pequeña ciudad no muy colorida en el centro norte de Etiopia…” (p. 216).

El lugar es Dessie y ese hijo es Yosef, el protagonista de La textura de los sueños (The Texture of Dreams, no traducida al castellano), la primera novela del escritor etíope Fasil Yitbarek, escrita en inglés y publicada en 2005 (Chicago: Nyala).

Yosef prueba suerte después de graduarse en la Universidad de Adís Abeba y obtiene un visado que lo lleva a Nueva York, ¿por qué Nueva York?, simplemente porque allí tiene amigos que lo acogen. Después de varios intentos frustrados, Yosef consigue su primer empleo como profesor de inglés a inmigrantes, ¿un etíope profesor de inglés? -se preguntan muchos.

El libro me ha gustado porque habla de tres temas que me interesan: la enseñanza de lenguas, la multiculturalidad y Etiopía,  además, está magníficamente narrado: una prosa elegante (¡quién diría que el inglés no es su lengua materna!), ciertos toques de humor y varias historias paralelas que logran que te enganches desde la primera página.

Yosef marcha a los EEUU después de conseguir su pasaporte (casi imposible en tiempos del DERG) y visado (toda una proeza con el recién estrenado nuevo gobierno), éxito que él atribuye a su buen nivel de inglés, su amplia sonrisa y una camisa bien planchada. La emotiva despedida de su familia en el aeropuerto de Bole pone los pelos de punta a cualquiera de los que vamos y venimos tantas veces y más a aquellos que no llevan billete de vuelta. En Nueva York, le esperan Marta y Aida, que lo cobijan en su casa y sitúan en la gran ciudad. Yosef experimenta los primeros choques culturales, el más sobresaliente, la lengua: no entiende nada pese haberse licenciado en Filología inglesa y los estadounidenses no entienden su acento “africano”.

La carrera de Yosef como profesor de inglés comienza con el aburrido método Audio-Lingual, presentando las estructuras lingüísticas y el vocabulario sin contexto alguno, sirviéndose de breves preguntas que los estudiantes repiten y repiten hasta memorizar. Más tarde se formará en el método comunicativo como profesor de inglés como lengua extranjera (TESOL) en la universidad y acabará disfrutando de su trabajo y conversaciones con sus alumnos, de los que guardará, al cabo de los años, muy buenos recuerdos  (p. 170 – 3).

Yosef vive de inquilino en casa de la señora Hanson, coprotagonista de la novela, una mujer mayor y sola que tiene ciertos prejuicios culturales al conocerlo y con la que desarrollará una bonita y tierna amistad.

Hay también amor, el de Helen, una chica americana, hija de padres inmigrantes, con la que Yosef comparte su pasión por la lengua y la literatura.

El pasado de Yosef en la Etiopía rural es recurrente a lo largo del libro, bien en forma de recuerdos o de sueños (a veces, pesadillas) y es de una gran riqueza y belleza: su modesta escuela y sus compañeros en Dessie, los estudios de ge’ez, los cuentos de su abuela monja (menekusé), su amor por la música, la cultura oral alrededor de la cerveza tradicional (tella) y el café, la universidad… y, sobre todo, la nostalgia de su madre, todo un canto al vínculo materno filial tan fuerte en Etiopía.

The texture of dreams by Fasil Yitbarek

Otros libros sobre Etiopía en este blog:

Camilla Gibb, Sweetness in the belly (2005).

Dinaw Mengestu, The Beautiful Things That Heaven Bears (2007).

Maaza Mengiste, Beneath the Lion’s Gaze (2010).

Hiwot Teffera, Tower in the Sky (2012).

El #DíaDeÁfrica2017 en la CEPA

Hoy hemos celebrado el  en la clase de E/LE de la CEPA (Comisión Económica para África)/UNECA, leyendo algunos artículos en clase y haciendo una visita por nuestro recinto, el lugar donde empezó todo. Fue precisamente aquí, en mayo de 1963, en el Africa Hall, donde se creó la Organización para la Unidad Africana (OUA). El día de su fundación, el 25 de mayo, pasó a considerarse entonces como el Día de África.

La sala de conferencias (Africa Hall) tiene un encanto especial que te transporta a los años 60, con los asientos de escay azules, el mobiliario de madera y los equipos de interpretación (parecidos a los que vi en el museo de la NASA en Houston), que todavía funcionan. Me resulta más acogedora o entrañable que las modernas salas del Centro de Conferencias de la CEPA o la nueva sede de la Unión Africana. Van a remodelar el edificio porque tiene problemas estructurales (se hizo en 18 meses en 1961) este próximo mes de agosto, espero que conserve el encanto de ahora después de las obras.

En el complejo de la CEPA hay varias obras artísticas, sin duda la más grande (150 m²) y monumental es la vidriera en el edificio Niger de Afewerk Tekle (1932 – 2012), reputado artista etíope, famoso por su pinturales murales en la catedral de St. George. Compuesta por tres grandes paneles llenos de simbolismo y que representan a) el pasado (“África entonces”, izquierda), con la muerte empuñando una guadaña, el dragón echando fuego, la esclavitud y la tristeza/desesperación en la cara de la gente; b) el presente (“África entonces y ahora”, centro), con una cenefa de banderas africanas en el borde y varios africanos alrededor de una familia etíope vestida con ropa tradicional, el hombre porta una antorcha encendida, imagen de la luz o la esperanza, junto a las Naciones Unidas en armadura; y c) el futuro (“África ahora y en el futuro”, derecha), con el dragón derrotado (la colonización), la muerte huyendo y un mapa de África formado por figuras humanas.

Colección de sellos de Teklu Negash.

El nuevo disco de Teddy Afro

Desde que salió, el 2 de mayo, no se escucha otro disco en Etiopía, Tewodros Kassahun, conocido por todo el mundo como Teddy Afro, icono de la música moderna etíope, ha vendido más de medio millón de copias en menos de un mes, una cifra que nadie ha batido aquí; estuvo, incluso, el primero en la lista de los más vendidos en Estados Unidos. El 6 de mayo estuve en el hotel Ghion disfrutando Hagere (“Mi país”), el último concierto de Aster Aweke, mi cantante etíope favorita, con Gossaye y el ganador del concurso Idol en Etiopía, Dawit Tsege, el público coreaba el nombre de Teddy entre número y número, muchos se sabían el repertorio de memoria y acababa de salir.

Este nuevo disco, titulado Etiopía, es el quinto album del artista en amariña y suena entre pop y reggae. Muestra la diversidad del país, que no etnicidad, con un discurso patriota y cohesionador (no podía ser de otra manera con ese título) en letras que hablan de unidad, justicia, de historia, de igualdad, y cómo no, de amor.

Hoy precisamente se celebra el Día de África, Etiopía tuvo en 1963 un papel fundamental en la creación de la Unión Africana 1963, Teddy apuesta por la unificación del continente y de su propio país.

La canción que más me gusta del cedé es la 2, titulada “mi moratón o cardenal” (ሠምበሬ, [samberé]), con un lenguaje muy poético, mucho ritmo, un estribillo pegadizo (ጉራ ብቻ, [gura bicha], orgulloso de sí mismo, fanfarrón) y abundantes fonemas palatales (ch/, /y/ y /ñ/).  Usa el cuerpo humano como metáfora (ከ ኣካሌ ሣይጠፋ ሠንበሬ, el moratón todavía está en mi cuerpo; ኣምና ፍቅር ጎድቶኝ ከ ኣካሌ ላይ ሣያጠፋ ዛሬ, el año pasado amé pero me hirieron; ድግሞ ሌላ ኣገኘኝ ኣዲስ ጋላ ለብሶ, entonces algo me encontró, me puse/me vestí con un cuerpo nuevo; እዮትና ዛሬ ሰዉ መሙደድ ፅርሜ ነው, esto me pasa por amar) para hablar de la soberbia (ያን ጉራ ሁላ) (de las élites), de los que les gusta vanagloriarse y de las malas lenguas (ስማ ስማ፤ ስልቻ ቀልቀሎ ቀልቀሎ ስልቻ/ ቦታ ቢለዋወጥ ወጥ ላያጥም ኣልቻ/ ልቤ ዛሬም ወደህ ለትሆን መተራቻ/ ታዲያ ምን ኣመጣው ያን ሁሉ ዛቻ, escucha, escucha, si cambias la cazuela de lugar, el sabor no cambia, por qué decir esas fuertes palabras sin hacer nada; es decir, no hay ningún cambio, ninguna diferencia, vuelves a amar [después de todo lo que te han hecho]).

Y a buen entendedor…

“Torre en el cielo” de Hiwot Teffera

Tower in the sky (2012) es el libro de memorias de Hiwot Teferra, una joven estudiante de Harar que se muda en 1972, con 18 años, a la capital de Etiopía, Adís Abeba, para estudiar Filología en el campus de Sidist Kilo de la Universidad Haile Sellasie I.

En partes del libro el lector se llega a olvidar de que se trata de una autobiografía, parece una novela en la que Hiwot es la protagonista que huye, primero del ejercito del emperador y, luego, del DERG. Hay una especie de juego de persecución, con un poco de suspense, en la que ella siempre parece salir ilesa y con suerte de todo. Podríamos decir, incluso, que el libro es la biografía de Getachew Meru, fundador del grupo Abyot (Revolución) y miembro del politburó del EPRP (Ethiopian People’s Revolutionary Party), narrada por su novia, Hiwot Teferra, autora del libro y miembro del EPRP. A él va dedicada (“A mi héroe, Getachew Meru”).

Tower in the sky es también un documental detallado de una época, la de los 70 en Etiopía. Una generación que, en los años 60, disfrutó de unos privilegios: música, libros, cine, coches, arte, lugares de diversión, etc. (p. 74 – 82) y que, en los años 70, se volvió activista para transformar la sociedad bajo el prisma del marxismo. Es un relato detallado del movimiento estudiantil etíope, de sus ideales y motivaciones, antes de la revolución de 1974 y después, cuando el DERG alcanza el poder y se produce la división de fuerzas de la izquierda.

Hiwot es una chica alegre e inocente que disfruta de la compañía de sus amigas y de la moda de entonces (minifaldas, pelo afro, etc.), con una visión bastante apolítica, aunque ha participado en algunas manifestaciones en Harar, su ciudad natal, cuando iba al instituto, pero más como una actividad para pasarlo bien que como un compromiso político. En la universidad “es captada” por una estudiante que la considera “de mente abierta” y entra a formar parte de los “círculos”. Para ella no es más que un divertimento, un honor poder relacionarse con esa gente tan “guay”, que diríamos ahora. Así conoce al que será su mentor y su héroe, Getachew Meru, un estudiante de ingeniería, mucho más sofisticado que ella, totalmente comprometido con la filosofía marxista-leninista. Getachew será quien la “adoctrine”, pero también el que la haga pensar y la convierta en una intelectual:

“¿Un círculo de estudio? ¿Qué es un círculo de estudio? ¡Por supuesto! Después de todo estábamos allí para experimentar la vida” (p.6).

“Volvimos paseando al dormitorio preguntándonos el repentino interés de Tateyu en nosotras. Su (expresión) “mente abierta” nos gustó tanto como nos sorprendió, así que ni siquiera hablamos sobre la invitación de unirnos a un ciclo de estudio” (p.7).

¡Oh, Dios mío!, ¿de qué va todo esto? No sabía que había un asunto sobre Eritrea” (p.22).

Usar estas palabras (“ser captada”, “adoctrinar”) tiene el sentido de lavado de cerebro en una joven tan inocente, pero ella se compromete voluntariamente a esta causa “divina” que llena plenamente su vida:

“Descubrí porque había estado estudiando marxismo-leninismo. De pronto el mundo me pareció diferente. Tenía un significado […]. Sentí que era una de las elegidas para compartir lo que yo vislumbraba como un mundo mágico. Me sentía orgullosa de lo que estaba creciendo en mí. Me veía planeando en el cielo como un águila y aterrizando en la cima del Everest.

Quería tocar el cielo” (p. 53-54).

“Nosotros no pensábamos que nos sobrepasaba. Habíamos elegido perecer porque creíamos en la causa, no por la gloria ni en ganar la inmortalidad. Entregamos nuestras vidas por pura dedicación a la lucha. Era sublime, incluso un acto sagrado” (p. 265).

Hiwot había sido siempre una gran lectora (p.24), pero, gracias a Getachew, se hizo una lectora crítica. Leía todo lo que caía en sus manos y, cada vez más, se familiarizaba con la literatura y el lenguaje comunista (p. 48 – 49):

“Me encantaba leer novelas, pero él encendió una nueva llama en mí, la pasión por la teoría. Sin darme cuenta y casi sin revelarlo claramente, estaba templada en la disciplina, el compromiso y el trabajo duro” (p.58).  

Hiwot entra a formar parte del movimiento Abyot, una organización de jóvenes estudiantes intelectuales clandestina en tiempos del emperador y, por la admiración profunda que siente por Getachew, acaba metida hasta el tuétano en el EPRP (*). Documenta los múltiples enemigos del EPRP y a los amigos del DERG:

“El 23 de marzo de 1977, el DERG promulgó cinco días de “búsqueda” (assessa). El DERG, MEISON, Nebelebal, Abyot Tebaki, el ejército, y grupos marxistas como Woz League (La Liga de los Trabajadores) y MALERID (el acrónimo en amariña para la Organización Revolucionaria Marxista-Leninista) se arremangaron las camisas para derrotar a su común enemigo, el EPRP. Todos los grupos marxistas alrededor del DERG, incluyendo MEISON, tenían sus propias diferencias y su forma de hacer las cosas, pero les unía su odio al EPRP” (p.224).

Getachew Meru, Girmachew Lemma, Tesfay Debessai, Berhanemeskel Redda y cientos de líderes del Partido y de las bases fueron asesinados acusados de traidores y de contrarrevolucionarios. Hiwot le pregunta a Getachew qué piensa del intento de asesinato a Mengistu y este le dice que el Partido no debería involucrarse en actos terroristas peligrosos de ese tipo. Getachew siempre se presenta como conciliador, quiere una Etiopía democrática y próspera y cree en la justicia, la igualdad y el desarrollo rural. Es escalofriante la forma en que los mismos compañeros de partido lo delatan, matan y ejecutan solo porque tiene una visión diferente y apuesta por el diálogo.

Hiwot Teferra narra el engaño por parte de los líderes de su propio partido. Relata los entresijos, peleas, la lucha por el poder, los enredos, y las discusiones entre los grupos políticos comunistas. También todas las atrocidades (tortura, abusos de poder, cobardía, hipocresía, vanidad, egoísmo y represión) por la junta militar, la clica, y entre los mismos camaradas. Hiwot pierde la ilusión por el Partido, no solo por los errores cometidos (señalados por miembros críticos como Getachew Meru y Berhanemeskel Redda), sino por el brutal asesinato de su “héroe” en manos de sus propios compañeros, algo que ella nunca podía imaginar.

“El joven que había amado, respetado y admirado había muerto” (p. 269).

Una de las cosas que más sorprenden es que Hiwot continúe dentro del partido después de la muerte de Getachew, incluso que tome parte en misiones cada vez más arriesgadas, pero entonces se agarra como un clavo ardiente a lo que hasta entonces sostenía su vida.

Finalmente, Hiwot es arrestada y pasa a prisión preventiva en las oficinas del Kebele y Kefitegna, donde vive ejecuciones masivas y torturas. Después, sintiéndose una afortunada por haber sobrevivido, va a la prisión principal de Adís Abeba (Kerchele), donde transcurren ocho largos años de su vida conviviendo con presas comunes, compañeras de partido y alguna amiga, redescubriéndose a sí misma y preguntándose si tanto sacrificio por los ideales vale la pena:

“Descubrí un mundo apasionante. Me sentía atraída por el estilo de vida bohemio de los artistas y escritores (…). Su desapego por las posesiones materiales y su vida de pobreza me atraían” (p.422).

“Después de leer La Historia del Arte y la Música, concluí que eran los individuos los que cambiaron el mundo a mejor con su genio e inspiración. (…) Me di cuenta de que fueron individuos los que cambiaron la sociedad y era capaz de quitarme de encima la creencia que me atormentaba: que el cambio viene solamente a través del esfuerzo colectivo y organizado” (p.423).

“Me percaté de la fuerte aversión que había desarrollado a la política. A veces me preguntaba si estaba en lo correcto. Estaba contenta de dirigir mi vida como yo quería, pero siempre surgían preguntas sobre si centrarme en mi desarrollo personal era aceptable, no dedicarme a los demás sino a mí misma” (p. 423).

“Cuidar de mi propia libertad e integridad era mucho más importante y primordial que tratar de construir una utopía, concluí.” (p. 423).

“En la prisión aprendí que todavía podía creer en la belleza de la vida y la bondad de la gente” (p.424).

En cuanto a su estilo literario, la autora usa frecuentemente una frase que resume el párrafo y en la que generalmente muestra sus sentimientos; utiliza las cursivas para mostrar sus pensamientos. Al principio del libro, sobre todo, explica, cosas demasiado obvias entre paréntesis y que sobran desde mi punto de vista. Cada capítulo empieza con una cita, aunque casi ninguno de sus autores es africano y todos son hombres. Hay algunas referencias a la cultura etíope, por ejemplo, describe Desi como la patria de Negus Michael y Lij Eyasu y como sede de la escuela Weizero Sihen donde se formaron líderes estudiantiles revolucionarios como Berhanemeskel Redda y Waleligne Mekonen (p.176). Menciona a personalidades como Zerai Deres (p. 176) o Abune Petros (p.182) y lugares históricos como Endayesus (p. 193) y Maichew (p.196).

Tower in the sky es un libro que narra los acontecimientos dramáticos, heroicos y trágicos de esta época traumática y brutal de la historia de Etiopia, por una víctima que sobrevivió a los crímenes del Terror Rojo gracias al apoyo de su familia y de sus compañeras y a un golpe de suerte. Es la historia de una generación que rebosa en idealismo por una causa noble, seguida de sueños rotos y desilusión.

Feliz Día del Libro

Otros libros de Etiopía en este blog:

Camilla Gibb, Sweetness in the belly (2005).

Dinaw Mengestu, The Beautiful Things That Heaven Bears (2007).

Maaza Mengiste, Beneath the Lion’s Gaze (2010).

(*) El EPRP (Ethiopian People’s Revolutionary Party) se fundó en Berlín Oriental como EPLO (Ethiopian People’s Liberation Organization) en abril de 1972 por estudiantes etíopes, como vemos en la película Teza de Haile Gerima (2008). Al principio había debates acalorados entre los miembros del EPRP y MAISON (AESM en sus siglas en inglés, All Ethiopian Socialist Movement), publicados en el diario “del gobierno”, Addis Zemen (Nueva Era) y en las revistas Goh (Amanecer), controlada por el EPRP, y Tseday, controlada por MEISON, sobre el tipo de democracia que querían. Por una parte, los que apoyaban al DERG y creían que era mejor colaborar con ellos porque la unión hace la fuerza. Por otra parte, los que creían que llegar al poder no era el fin y que había que trabajar y seguir en la lucha para conseguir la democracia. El EPRP declaró que el DERG había traicionado la revolución negando el derecho a la democracia y lo acusó de fascista. Esto lo convirtió en enemigo del DERG y de otras organizaciones políticas marxistas que lo apoyaban como MEISON.  El conflicto político se tornó cada vez más violento, especialmente en 1976 cuando el EPRP lanzó ataques contra oficiales del DERG e incluso intentó asesinar a Mengistu. En respuesta, Mengistu condenó al EPRP con una brutal campaña de “Terror Blanco” que se tornó en “Terror Rojo” y que, inicialmente, contó con la ayuda de MEISON. Los miembros del EPRP se refugiaron a finales de 1977 en Asimba, su “Sierra Maestra”. El EPRP fue apoyado por el ELF (Eritrean Liberation Front) y también mantuvo reuniones con grupos antigubernamentales como TPLF (Tigrayan People’s Liberation Front), pero después terminaron enfrentados. El EPRP atacó algunas unidades del TPLF en Agame el 23 de febrero de 1978, forzándoles a evacuar la provincia. El TPLF contraatacó al EPRP obligando a sus militantes a volver a la base en Asimba. Después de cinco días de batalla, el TPLF se hizo con su fortaleza y el EPRP, junto al ELF, tuvo que dejar su santuario. Algunos miembros del EPRP continuaron luchando contra el DERG y el TPLF en Gondar hasta que finalmente el gobierno marxista perdió la Guerra Civil en 1991.

(**) Las traducciones son mías.

Título del libro: Tower in the Sky (en inglés)

Autora: Hiwot Teffera

Año de publicación: 2012

Páginas: 437 (tapa blanda)

Editorial: Addis Ababa University Press

 

“Teza” de Haile Gerima (2008)

Ayer vi Teza (Rocío, 2008) del director y guionista Haile Gerima, la primera película etíope que realmente he disfrutado.

Teza, protagonizada por el actor Aaron Arefe, cuenta en varios flashbacks la vida de un médico, el doctor Anberber, que, de joven, vive en la Alemania del Este y es simpatizante de las ideas marxistas. Regresa a Adís Abeba durante el régimen comunista de Mengistu Haile Mariam (en el poder entre 1974 y 1991) para trabajar en un laboratorio como patólogo, con las buenas intenciones de servir a su país y ayudar a su gente. Se encuentra con una Etiopía dominada por unos líderes revolucionarios que desprestigian a los intelectuales y científicos y actúan como verdaderos mafiosos. Después de presenciar el asesinato de un gran amigo, Anberber vuelve a la Europa comunista donde se enfrenta a un ataque racista. Destrozado y desilusionado, regresa a su país y busca refugio y confort en su madre anciana y en la gente de su aldea.

Es una película con un tema muy global, el de la frustración del idealismo político. En muchas cosas me ha recordado al libro de Maaza Mengiste, Beneath the Lions Gaze, ambientado en la misma época. Ambos, película y libro, muestran la violencia desmesurada del régimen del DERG contra los mismos paisanos y camaradas que cuestionan la autoridad. Teza explora también la violencia contra las mujeres en la sociedad rural que, por una parte, garantiza protección y cariño a los suyos, y por otra, castiga cruelmente a aquellos/as que rompen involuntariamente las reglas y tradiciones. Otro de los temas es el de la diáspora etíope y el racismo al que se enfrentan en Europa.

Haile Gerima nos recuerda que solo con la educación se supera la ignorancia y se evitan el racismo y los abusos de poder.

Otras críticas de la película:

Ruth McCann, Profile of Local Filmmaker Haile Gerima, Washington Post (21/09/09).

Larry Rohter, For Filmmaker, Ethiopia’s Struggle Is His Own. Haile Gerima’s Films Mirror Ethiopia’s Struggle, NY Times (29/03/10).

 

 

El monte Zequala,Etiopía

Ayer estuvimos en el monte Zkwala (Zeqwala, Ziqwala, Zuqwala), un inmenso volcán extinto en forma de cono en medio de una planicie donde sobresale por su altura de 600 metros (2.989 m. sobre el nivel del mar).

Partimos de Adís Abeba a las 5 de la mañana y llegamos a Debre Zeyt por la autopista en una hora. Desde Debre Zeyt a Wenber, en las faldas del monte, hay 27 km. por una pista de tierra en obras. Nos llevó casi dos horas llegar (muy pronto la carretera estará lista y se llegará en una media hora). Aparcamos los coches en la escuela de primaria Wenber Hamus y tomamos un guía local para subir a la cima. El camino es pedregoso y hay un desnivel de unos 900 m., así que paramos varias veces a descansar, beber y, de paso, disfrutar de las vistas de la llanura, con campos de teff y trigo que, en esta época del año, amarillean después de la siega.

Al llegar se puede visitar el monasterio de Santa María de Zequala (Zkwala Maryam) fundado por Gebre Menfes Kidus (traducido como Siervo del Espíritu Santo), un monje egipcio también conocido como Abbo, que llegó a Etiopía en tiempos del rey Lalibela. Ahmed Grañ destruyó parte del monasterio, pero la iglesia fue reconstruida en 1912 por Haile Salassie I antes de ser nombrado Emperador. La fiesta del santo Gebre Menfes se celebra dos veces al año, el 15 de octubre y el 14 de marzo, con procesiones y miles de peregrinos que acuden desde Adís Abeba y otras partes de Etiopía. Los peregrinos se bañan en el lago porque consideran que sus aguas son sagradas.

El lago, a pocos metros de la iglesia, es precioso. Está en medio del cráter del volcán (2 km. de ancho y 60 m. de profundidad) y está rodeado de un bosque de enebros y una vegetación bastante frondosa. Dando la vuelta al lago (aproximadamente una hora) vimos una manada de babuinos y muchas fochas.

El descenso no es tan pesado y llegamos a Wenber en menos de dos horas, tomamos unas cervezas en Debre Zeyt para celebrar el éxito de la excursión y regresamos a casa. ¡Qué  bien hemos dormido!

Bajo la mirada del león de Maaza Mengiste

¿Qué libro recomendar para #100lecturasafricanas? Difícil decisión.

Cuando me lo propuso Sonia acababa de leer Beneath the Lion’s Gaze (Bajo la mirada del león, no disponible en castellano) de la escritora etíope, africana, estadounidense, americana, etioamericana… Maaza Mengiste, cansada de hablar de su(s) identidad(es).

Es una novela con personajes históricos o un relato histórico con personajes de ficción (Mengistu Haile Mariam/Guddu y Haile Selassie/ His Imperial Majesty) que describe una guerra con héroes muy humanos.  Fue publicada en inglés en 2010.

El libro me enganchó desde el principio. Ocurre en Adís Abeba en 1974, a comienzos de la revolución comunista. Narra la vida del doctor Hailu y sus dos hijos, Yonas, el mayor, más moderado o pragmático, y Dawit, el menor, idealista y temperamental, el resto de su familia (Sara, la mujer de Yonas; Selam, la mujer de Hailu; Tizita, la hija de Yonas y Sara), sus empleados, vecinos y amigos (Mickey, Berhane, Lily, etc.). La historia personal se mezcla con los acontecimientos históricos que hacen avanzar el argumento de manera natural y conmovedora.

Hailu es un médico formado en el extranjero en tiempos de Haile Selassie que recibe los honores y consejos del emperador cuando regresa a trabajar en el hospital Príncipe Mekonen de la capital. Es una persona comprometida con su país, familia, profesión y comunidad. A medida que la revolución avanza, su vida se complica y se vuelve horrible. Su mujer está grave en el hospital;  su hijo Dawit se une a un movimiento de resistencia; su nieta se pone enferma y sus padres se refugian, desesperados, en la religión y la brujería; y él es encarcelado y torturado.

La novela habla de la importancia de la familia, la amistad, la comunidad, la fe y la magia en Etiopía. Retrata los horrores del Terror Rojo (arrestos, torturas, asesinatos, bombas, niños soldados, entierros de cuerpos anónimos, miseria) con personajes que anhelan la libertad de maneras diferentes.

Otras reseñas de este libro en Addis JournalThe NY Times y The Guardian.

Entrevistas a Maaza Mengiste: Daniel Musiitwa en Africa Book Club (2011), Nadifa Mohamed (2012) en WarScapes, Aaron Bady en Post45 (2014) y Z’étoile Imma en World Literature Today (2014).

Otros libros sobre Etiopía en este blog:

Camilla Gibb, Sweetness in the belly (2005).

Dinaw Mengestu, The Beautiful Things That Heaven Bears (2007).

 

Beneath the Lion's Gaze by Maaza Mengiste
Beneath the Lion’s Gaze by Maaza Mengiste

 

Concierto de Fin de Año: Aster Aweke en Addis Ababa

Ayer, día de Nochevieja en Etiopía, estuve en el concierto de Aster Aweke (Gondar, 1959), mi cantante favorita etíope. Me gustan otros (Mahmoud Ahmed y Tilahun Gessesse, por mencionar un par de clásicos), pero nadie como ella. Aster me cautivó desde el primer día que la oí. Me gusta su voz rota, pero profunda, sus famosos y rápidos tresillos, cómo intercala esas notas tan agudas en medio de una canción en la que parece que susurra.

En Etiopía todo el mundo adora a Aster y ella ama su país. Sus canciones románticas hablan a menudo de cómo uno sufre de/por amor y están llenas de metáforas. También tiene muchas patrióticas o dedicadas a la figura de la madre.

El concierto empezó en el jardín del Hotel Ghion a las 4 de la tarde y terminó pasadas las dos de la mañana. A pesar del frío, muchas chicas llevaban vestidos largos de fiesta y tradicionales, con tirantes, y unos taconazos de vértigo que se clavaban como agujas en el césped húmedo. Parte del atuendo eran los teléfonos móviles con gran pantalla que, a ratos, no dejaban ver el escenario. Primero desfilaron unos cuantos Dj que, para mi gusto, no tenían mucha gracia. Sobre las diez de la noche empezó la actuación de Madingo Afewerk, que conectó muy bien con el público, ansioso de ver a la gran estrella, Aster. A las 12 hubo un pequeño receso para celebrar el Año Nuevo con fuegos artificiales y para que todo el mundo enviara mensajes de texto felicitando a familiares y amigos. Después del descanso, otra vez Madingo y Aster.

Aster es más que una cantante: cómo se mueve en el escenario, cómo se dirige a sus fans… Una leyenda en Etiopía. El público se sabe la discografía de memoria… (yo solo los estribillos porque mi amariña “todavía” no da para tanto, pero entenderla es una de las razones que me motiva a seguir aprendiendo). Decía “queredme” cuando se despedía de nosotros. Y vaya si la queremos 😉

Cantó muchas de mis baladas favoritas: “Menew” (¿Qué pasa?), “Munayë, Munayë” (“Cariño”, es un nombre de persona, pero también una forma cariñosa de dirigirse a alguien),  “Hoho Gela”, “Tizeta” (Recuerdos) y otras con más animadas con ritmo disco como “Sendela”.

Aster Aweke pone las notas a mi banda sonora etíope. Ewedalehu!

Mekam Addis Amet! (¡Feliz 2008!)


“Baddis alga libsey, baswub megnitayein
Cuando duermo bajo mis sábanas nuevas

Liresawu alchalkum, nafQot tizitayein
No puedo parar de rememorarte y echarte de menos


Tizita kehulum, yideQenal kaynei
Sobre todo tengo recuerdos


Sewu endaltesera, kante beQer leney
Como si fueras el único hecho para mí


Anten saTa kesewu, biheyd alawQibet”
No sé cómo irme sin ti…

 

(“Fikir Ayalkibet”, Checheho, 2010)

 

Discografía: 1989 Aster, 1991 Kabu, 1993 Ebo, 1997 Live in London, 1999 Hagere, 2002 Sekuar, 2004 Asters Ballads, 2006 Fikir, 2010 Checheho, 2013 Ewedihalehu  

Genfo y café por el nacimiento de un bebé en Etiopía

Hace casi dos meses nació la sobrina de mi amiga Tsehay y ayer me invitaron a su casa a conocerla y tomar el tradicional genfo con café. Es una comida muy nutritiva y bastante pesada de digerir, por eso se toma normalmente como desayuno en ocasiones especiales y también cuando nace un bebé.
Resulta chocante porque nosotros estamos acostumbrados a llevar un regalo al recién nacido y aquí se homenajea a las invitadas, un gesto que refleja la hospitalidad etíope.
El genfo es una especie de papilla o gachas. Está hecho a base de harinas de diferentes cereales y agua. El que yo tomé llevaba cebada, trigo y maíz, que Tsehay y su hermana habían secado, tostado ligeramente y molido. He leído que algunas comunidades lo hacen con patata.
Se prepara en un momento, no más de 20 minutos. En una olla metieron como medio litro de agua y la pusieron a hervir. Apartaron la olla del fuego y fueron añadiendo la harina poco a poco sin dejar de remover para que no salieran grumos. Después añadieron un poco más de agua templada y siguieron removiendo, esta vez sobre el fuego. Quedó como una masa muy espesa que sirvieron inmediatamente en un bol untado de aceite. Hicieron un hoyito en el centro de la masa y allí pusieron mantequilla especiada derretida (niter kibbeh) más una cucharada de berbere y un poco de mitmita, las tradicionales mezclas de especias etíopes que incluyen pimentón picante, ajo, jengibre, cardamomo, clavos, comino, etc.

Está muy bueno aunque llena muchísimo y yo no me pude terminar mi bol. Llegaron dos amigas más a la casa y se les preparó nuevo genfo y más café (aquí se suele servir hasta tres veces añadiendo agua a la misma cafetera).

Con unas cuantas reuniones como la de ayer avanzaría a grandes pasos con mi amariña y ganaría unos cuantos kilos 😉

Yitafetal! (delicioso)

“Women First 5km Run 2015”, Addis Abeba

Hoy he participado, feliz, en la carrera “Women First 5km Run 2015” junto a otras 10.000 mujeres. Es un evento que se organiza desde 2004 en Addis Abeba alrededor del Día Internacional de la Mujer, para reconocer los éxitos de las grandes atletas etíopes y para apoyar el importante papel que las mujeres tienen en el desarrollo de Etiopía. La organiza Great Ethiopian Run, una compañía etíope cuyo director es el campeón del mundo y medallista olímpico Haile Gebreselassie, Premio Príncipe de Asturias de los Deportes (2011). Su empresa ha organizado más de 80 carreras en diversas partes de Etiopía desde 2001. En noviembre se celebra la de 10 km para hombres y mujeres donde participan 40.000 personas (2014), una de las más populares de África.

El ambiente es muy alegre y divertido con mujeres de todas las edades. Las hay atletas, las hay que caminan, que corren y paran, que toman fotos, que cantan, bailan y gritan, que se caen y se levantan, que se echan agua por la cabeza, que se visten como de fiesta, que se disfrazan o se pintan la bandera etíope en su cara, trabajadoras en casa y fuera de ella, con y sin niños… Todas celebrando lo que somos y que aquí estamos.