ELE. Actividades interculturales 1. Un cuento de Benín

Agnès Agboton es una autora beninesa que ha publicado varios libros sobre tradición oral y otros temas de cultura africana en español y en catalán. Hoy nos acercamos a esta escritora en nuestra clase de ELE con el cuento “Por qué el sol y la luna no salen juntos”, que narra el mito de la creación según la etnia gun. Elijo este cuento porque uno de nuestros estudiantes del grupo de B2, Marcellin, es beninés y también estudioso de los cuentos y tradiciones orales de su país.

Las leyendas de la creación empiezan en Benín con la pregunta “Eté Utú”, que en lengua gun significa “por qué”, de ahí el título de la colección de cuentos “Eté Utú. De por qué en África las cosas son como son” al que pertenece “Por qué el sol y la luna no salen juntos”.

Este cuento habla de los celos, la amistad y la sinceridad y explica el porqué de la enemistad de Hue, el Sol, y Sun, la Luna.

Foto: https://www.pinterest.com/pin/237494580325707547/
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El Sol y la Luna eran muy amigos y siempre disfrutaban de su compañía. La Luna le propuso al Sol que mataran a sus hijos para estar más tranquilos. El Sol no estaba muy convencido, pero quería complacer a su amiga la Luna, así que metió a todos sus hijos en un saco y los echó al mar. El día siguiente el Sol fue a ver a la Luna, que estaba muy feliz, y se dio cuenta que ella no había matado a sus hijos y que estos brillaban en el cielo más que nunca.  El Sol entendió los celos de la Luna y se arrepintió de lo que había hecho y nunca más volvió a salir con ella. Y así hasta nuestros días.

En lengua gun, las estrellas se llaman “sunvi”, que significa “hijas de la Luna”, y los peces se llaman “huevi”, que quiere decir “hijos del Sol”. Cada vez que comemos pescado, hemos de dar gracias al Sol. Marcellin nos explica que estas leyendas de la creación no suelen contarse de día. Si lo hacemos, es mejor colocar una pestaña sobre nuestra cabeza, para prevenir la pereza.

El cuento tiene algunas palabras y expresiones que los estudiantes no conocen, así que trabajamos el vocabulario: entrañable, revolotear, atrevido, aprovechar, agarrar, declinar, sombra, a hurtadillas, confines, orilla, sumido, añorar, reír en sus narices, aliento, fulgor, tez mortecina, mofarse, desolación, charca, surcar el mar, senda, muy de tarde en tarde, asomar, feroz, tender una trampa, azada.

En la siguiente clase clasificamos algunos sinónimos de amanecer (esclarecer, romper el día, alborear, clarear, aurora, madrugada, alba, albor, aurora, etc.) y atardecer (anochecer, crepúsculo, puesta de sol, ocaso, etc.) que hemos entregado a los estudiantes de manera desordenada.

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https://tagul.com/show/prj2i2kewetv/amanecer%2F%20atardecer

La siguiente actividad consiste en escoger el cuadro del sol o la luna que más les gusta y describirlo.

Previamente hacemos una lluvia de ideas con palabras que podrían utilizar para sus descripciones pictóricas (reflejo, alumbrar, deslumbrar, sombra, luz, iluminar, pincelada, rayo, colores fuertes/ cálidos/ pastel, óleo, acuarela, etc.). Esta lista de vocabulario puede ayudarles:

Finalmente hemos escuchado la canción de Mecano “Hijo de la luna” y tras explicar algunas palabras que les resultaban difíciles (hembra, conjurar, calé, payo, menguar, armiño, lomo, etc.), han reescrito la leyenda gitana que cuenta la canción.

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Entre mis leyendas favoritas (mitos de creación) está la de Ganesh y la Luna. Cuentan en la India que Ganesh era tan goloso que se podía pasar un día entero comiendo dulces. Un día, cuando regresaba a casa con la panza llena, se le cayeron al suelo algunas golosinas. Desafortunadamente, Chandra, la Luna, había presenciado la escena y empezó a reírse de Ganesh. Su cabeza de elefante, sus pies gruesos y su movimiento lento y torpe recogiendo los dulces del suelo le parecían muy graciosos. A Ganesh le molestó que se burlara de él y le maldijo que nunca más se vería en su plenitud. Pero la Luna se arrepintió y a Ganesh le pareció que su castigo era desproporcionado. Reflexionó y le dijo que, a partir de entonces, solo un día al mes no se vería la Luna y los días consecutivos a la luna nueva, crecería de tamaño y, después de quince días, volvería a verse llena. Es por eso que ahora podemos observar cómo la luna cambia de tamaño.

Esto sucedió el día de Chaturthi, así que si miras a la luna ese día puede que surjan algunos problemas, pero no te preocupes porque podrán arreglarse si escuchas el cuento de Krishna y la joya de Syamantaka, pero eso es otra historia…

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Festival de Cine de la India en San Salvador

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Llega a San Salvador un ciclo de cine indio que podremos disfrutar del 18 de febrero al 10 de marzo en el Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán (MUNA) gracias a la Embajada de la India en Panamá y la Secretaría de Cultura de El Salvador que han organizado el evento.

Próximamente se celebrarán los 100 años de cine en la India. Fue el 21 de abril de 1913 cuando Dadasaheb Phalke estrenó la primera película muda de la India, Raja Harishchandra, basada en una historia de la épica Mahabharata. En los años 20, el cine indio ya había desarrollado una estructura industrial relevante. El sonoro llegó en 1930.

La India lleva produciendo una media de mil películas anuales desde los años 70, más que lo que producen todos los países europeos juntos y cuatro veces más que Hollywood. Unos doscientos films al año son en hindi, la lengua mayoritaria, y se producen en Bombay. De Bombay viene Bollywood, el nombre por el que se suele conocer el cine indio. El cine fue uno de los soportes que contribuyó al nacimiento del nacionalismo indio después de la Independencia (1947).

Cualquier cifra relacionada con la industria cinematográfica en la India es enorme y resulta chocante al que no está acostumbrado a oírlas: quince millones de espectadores diarios, 5 millones de empleos, unas trece mil salas de cine y un presupuesto en torno a los doscientos mil dólares por película, aunque también las hay de cincuenta mil dólares.

La presencia cultural del cine indio va más allá de las fronteras políticas del subcontinente, desde Rusia al Norte de África y del Caribe a las islas Fiji. El cine indio se ha convertido en “el cine” de muchos países que no han podido desarrollar su propia industria cinematográfica por motivos económicos, sociales o culturales. Actores y actrices como Amitabh Bachhan, Madhuri Dixit, Shah Rukh Khan, Kajol o Aamir Khan son mucho más conocidos que cualquiera de los protagonistas de Hollywood en lugares como Indonesia o Mozambique. En Latinoamérica las películas indias tienen también mucho éxito, sobre todo en México, Argentina y Perú.

Las películas de Bollywood narran historias trazando una línea que desciende del ritual y el mito, el folclore y los cuentos tradicionales. Igual que Hollywood fantasea con mitos del futuro (Superman, E.T., etc.), el cine de Bollywood lo hace con elementos míticos del pasado, de la cultura popular, los cánones de su estética y los valores tradicionales de su sociedad.

El cine popular se ajusta a unas convenciones específicamente indias que se alejan del modelo de representación occidental: (1) son películas mucho más largas, duran entre dos y tres horas; (2) pretenden crear un mundo de fantasía a diferencia del cine de autor (Satyajit Ray, Mrinal Sen, Ritwik Ghatak, Govindan Aravindan, Adoor Gopalakrishnan, Girish Karnad, etc.) realista ; (3) la actuación puede parecernos exagerada, más teatral y manierista de lo que estamos acostumbrados, puesto que el cometido del cine popular es implicar a la audiencia lo máximo posible. (4) Todos los aspectos de la experiencia fílmica son melodramáticos; (5) siempre incluyen amor, humor y peleas y (6) unos personajes que corresponden a un cliché (el bueno, el villano, el cómico, etc.). (7) La música, el canto en playback y la danza son centrales en la película y forman parte de la narrativa,  para expresar emociones y situaciones que surgen de la vida diaria y para crear espectáculo.

De las películas que se ofertan en este ciclo hay que destacar Sholay (Ramesh Sippy, 1975), para muchos la mejor película hindi y sin duda una de las que más éxito ha tenido. Sholay lanzó a la carrera a la gran  estrella del cine indio Amitabh Bachchan y refleja el contexto de los años del periodo de Emergencia, cuando Indira Gandhi suprimió elecciones y derechos civiles. En Sholay, el concepto del honor se usa de forma brillante, la injusticia se combate con honor: Thakur Baldev Singh, un ex-policía, contrata a Jai y Veeru, dos pilluelos, para vengarse de Gabbar, el villano. En principio, Jai y Veeru se involucran en el asunto como mercenarios, esperando abandonar a su “jefe” a la primera de cambio. Sin embargo, los acontecimientos fílmicos de este western hacen que los personajes se involucren hasta el fondo y la venganza acabe siendo una historia personal. El uso de la violencia se legitima con la moral tradicional y con alusiones a la filosofía gandhiana de forma que parece aceptable.

Umrao Jaan (J.P. Dutta 2006, con Aishwarya Rei como protagonista) es un re-make de la película de Muzaffar Ali (1981), un clásico del género cortesano. Presenta la historia de una niña raptada y vendida en los bazares de Lucknow por una venganza a su padre. La niña aprende literatura, música y danza kathak en el burdel (kotha) de Khanum Sahib (interpretada por Shabana Azmi, uno de los rostros más conocidos del cine de autor indio) que le servirán para entretener a los hombres en su vida aunque a ella le interesará exclusivamente uno, el hijo del Sultán (Abhishek Bachchan), de quien se enamora perdidamente. En esta película, como en todas las del género cortesano, abundan los espejos y los elementos voyeurísticos,  la mujer como objeto de deseo y espectáculo, que refuerzan el poder masculino.

Guru está dirigida por el tamil Mani Ratnam, que cuenta con excelentes películas como la trilogía sobre el tema del terrorismo  Roja (1992), Bombay (1995) y Dil Se (1998). La banda sonora es de A.R. Rahman, el mejor compositor del país, ganador de varios premios internacionales (Oscars, Grammy, BAFTA, etc.) y está protagonizada por los mismos actores, Abhishek Bachchan, que recibió excelentes críticas por su representación, y Aishwarya Ray. Él es el hijo de Amitabh Bachchan, el actor más querido de la India y ella Miss Mundo, la actriz mejor pagada y en estos momentos la más internacional, son pareja en la vida real. Narra la vida de un empresario desde sus orígenes hasta construir un gran imperio textil, es un retrato del capitalismo en la India moderna.

Lagaan (Ashutosh Gowariker, 2001), nominada a Mejor Película Extranjera en los Oscar, fue un éxito internacional y narra una historia  sobre cricket, el deporte nacional, en tiempos coloniales. Está producida y protagonizada por Aamir Khan, uno de los actores más comprometidos y que mejor escoge sus papeles. La comedia 3 idiots (Rajkumar Hirani, 2009), que narra la vida de tres jóvenes inventores,  también está protagonizada por él.

Siete películas ofrecen lo mejor del género romántico que domina últimamente en éxitos de taquilla tanto en la India como afuera. Tres de ellas, escritas y producidas por Yash Chopra y su hijo Aditya Chopra, y protagonizadas por Shahrukh Khan, el actor más popular después de Amitabh Bachchan, y cuatro grandes actrices: Dilwale Dulhania Le Jayenge (1995), con Kajol; Mohabbatein (2000), con Aishwarya Rai; y Veer Zara (2004), con Preity Zinta y Rani Mukerji. Karan Johar, el director que más éxito tiene entre la diáspora india está detrás de otras tres películas como director, guionista o productor, Kuch Kuch Hota Hai (KKHH, 1998), su debut cinematográfico; Kabhi Khushi Kabhie Gham (KKKG, 2001), un drama romántico y familiar y Kabhi Alvida Naa Kehna (KANK, 2006), todas ellas protagonizadas por el mismo Shahrukh Khan. La sexualidad no es explícita en las películas románticas indias, pero está siempre presente con sugerencias, insinuaciones, signos codificados y símbolos  que muchas veces se asocian a los números musicales (la pareja que desaparece detrás de los arbustos, una lluvia torrencial que los empapa, etc.), todo más sutil que en  Hollywood.

He visto todas las películas que van a proyectar, excepto cuatro, Guzaarish (Sanjay Leela Bhansali, 2010), una película romántica protagonizada por Hrithik Roshan, uno de los mejores bailarines de Bollywood, y por una Aishwarya Rai muy flamenca; Jodhaa-Akbar (Ashutosh Gowariker, 2008), una película “histórica” con la misma pareja de actores; Dabangg (Abhinav Kashyap, 2010)una película de acción; y Taare Zameen Par, el debut de Aamir Khan como director (2007). Todas ellas han recibido excelentes críticas en la prensa india. No me las voy a perder.


Croquetas de lentejas o vada.

El miércoles preparé vada (pronunciado normalmente /bara/), croquetas de lentejas, para una “cena de chicas” en casa. Es una especie de falafel indio, sólo que con lentejas en vez de garbanzos. Se preparan con las lentejas verdes (con cáscara) o amarillas (sin piel) que en hindi se llaman “moong dal”. En San Salvador se encuentran de vez en cuando en el Súper Selectos, en Europa en cualquier supermercado o tienda de productos asiáticos.

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Ingredientes: Una taza de lentejas, una cebolla, 3 patatas medianas, sal, polvos de hornear, especias (cilantro, comino, asa fétida, jengibre, ajo, guindilla). Aceite para freír.

(1) Hay que dejar las lentejas cuatro o cinco horas en remojo. Para unas 25 croquetas usé una taza de lentejas.  A mí me gusta mezclar las verdes y las amarillas. Si no te gusta, la piel se desprende fácilmente.

(2) Después se escurren y se muelen las lentejas con la picadora. Si quieres puedes picar una cebolla junto con las lentejas.

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(3) Se hierven 3 patatas medianas y se pelan. Se aplastan con el tenedor.

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(4) Se mezclan las lentejas, las patatas, una cucharadita de sal, media cucharadita de polvos y las especias que te gusten. Yo suelo poner una cucharadita de comino en grano, tres ramitas de cilantro cortado, la octava parte de una cucharadita de asa fétida, 3-5 guindillas, ajo (2 o 3 dientes) y jengibre rallado. He probado hacerlas sin Royal y quedan más secas. Si quieres puedes prescindir de la cebolla o de cualquiera de las especias. Yo tuve mi temporada de manía al cilantro y no le echaba.

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(5) Luego se forman bolitas un poco achatadas y se fríen. Deben quedar crujientes por fuera y blanditas por dentro.

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En la India todo esto (vada, bhajia, pakora, etc.) se conoce como “fritters”, o sea fritangas. En los puestos de la calle y las estaciones de tren usan aceites no muy limpios, pero las caseras son sanas. Yo uso aceite de oliva para freírlas. Los indios las toman como aperitivo o merienda, a cualquier hora y las mojan con salsa (chutney). Son muy nutritivas. Frías están buenas, recién hechas mejor. A las amigas les gustaron 🙂