El nuevo disco de Teddy Afro

Desde que salió, el 2 de mayo, no se escucha otro disco en Etiopía, Tewodros Kassahun, conocido por todo el mundo como Teddy Afro, icono de la música moderna etíope, ha vendido más de medio millón de copias en menos de un mes, una cifra que nadie ha batido aquí; estuvo, incluso, el primero en la lista de los más vendidos en Estados Unidos. El 6 de mayo estuve en el hotel Ghion disfrutando Hagere (“Mi país”), el último concierto de Aster Aweke, mi cantante etíope favorita, con Gossaye y el ganador del concurso Idol en Etiopía, Dawit Tsege, el público coreaba el nombre de Teddy entre número y número, muchos se sabían el repertorio de memoria y acababa de salir.

Este nuevo disco, titulado Etiopía, es el quinto album del artista en amariña y suena entre pop y reggae. Muestra la diversidad del país, que no etnicidad, con un discurso patriota y cohesionador (no podía ser de otra manera con ese título) en letras que hablan de unidad, justicia, de historia, de igualdad, y cómo no, de amor.

Hoy precisamente se celebra el Día de África, Etiopía tuvo en 1963 un papel fundamental en la creación de la Unión Africana 1963, Teddy apuesta por la unificación del continente y de su propio país.

La canción que más me gusta del cedé es la 2, titulada “mi moratón o cardenal” (ሠምበሬ, [samberé]), con un lenguaje muy poético, mucho ritmo, un estribillo pegadizo (ጉራ ብቻ, [gura bicha], orgulloso de sí mismo, fanfarrón) y abundantes fonemas palatales (ch/, /y/ y /ñ/).  Usa el cuerpo humano como metáfora (ከ ኣካሌ ሣይጠፋ ሠንበሬ, el moratón todavía está en mi cuerpo; ኣምና ፍቅር ጎድቶኝ ከ ኣካሌ ላይ ሣያጠፋ ዛሬ, el año pasado amé pero me hirieron; ድግሞ ሌላ ኣገኘኝ ኣዲስ ጋላ ለብሶ, entonces algo me encontró, me puse/me vestí con un cuerpo nuevo; እዮትና ዛሬ ሰዉ መሙደድ ፅርሜ ነው, esto me pasa por amar) para hablar de la soberbia (ያን ጉራ ሁላ) (de las élites), de los que les gusta vanagloriarse y de las malas lenguas (ስማ ስማ፤ ስልቻ ቀልቀሎ ቀልቀሎ ስልቻ/ ቦታ ቢለዋወጥ ወጥ ላያጥም ኣልቻ/ ልቤ ዛሬም ወደህ ለትሆን መተራቻ/ ታዲያ ምን ኣመጣው ያን ሁሉ ዛቻ, escucha, escucha, si cambias la cazuela de lugar, el sabor no cambia, por qué decir esas fuertes palabras sin hacer nada; es decir, no hay ningún cambio, ninguna diferencia, vuelves a amar [después de todo lo que te han hecho]).

Y a buen entendedor…